Panorama Festival de cómics extranjeros en Japón
Encuentro entre maestros del manga y el cómic occidental: Ōtomo Katsuhiro
[15.08.2013] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية |

Durante el Festival de cómics Internacionales celebrado en Tokio tuvo lugar un encuentro de excepción entre autores japoneses y europeos. Los maestros Ōtomo Katsuhiro y Urasawa Naoki debaten junto a Emmanuel Lepage, Bastien Vivès, Benoît Peeters y François Schuiten sobre las diferencias y correspondencias entre el manga y el bande desinée.

En la parte dedicada al manga del Festival de Artes Audiovisuales, que la Agencia de Asuntos Culturales de Japón viene organizando desde 1997, en la edición de 2012 -la decimosexta- se otorgó el Gran Premio del festival a Les Cités Obscures (Las ciudades oscuras), de Benoît Peeters (guión) y François Schuiten (dibujo). Son una pareja que representa a la perfección el bande desinée (BD), el estilo de cómic nacido en Francia y Bélgica. Es la primera vez que este premio se otorga a una obra extranjera; este hecho, junto a la selección, el año pasado, de Muchacho, del francés Emmanuel Lepage como obra ganadora del Premio a la Excelencia, dejan claro que estamos viviendo un año en el que Japón empieza a despertar al BD.

Otro hecho que lo atestigua es la celebración, por primera vez en Japón, del Kaigai Manga Festa, un festival orientado al cómic internacional.

En este evento, al grito de “¡El manga no sólo es de Japón!” se pudieron experimentar a conciencia todo tipo de sabores de cómic internacional, que se presentaban por primera vez en Japón. En el lugar en el que se celebraba, además de todas las casetas repletas de cómics y productos relacionados difíciles de conseguir en Japón, se llevaron a cabo sesiones de firmas con autores extranjeros, de dibujo improvisado y otros muchos eventos, para el solaz de los fans del cómic y el manga.

El Comitia (reunión de compraventa de fanzines y revistas de aficionados), celebrado en el Tokyo Big Sight, y la Kaigai Manga Festa, que se celebraba a la vez.

 

Apariciones conjuntas de estrellas del cómic tanto japonesas como europeas

La primera parte de la charla. Hara Masato (derecha), traductor de BD, se encargó de moderar el debate.

De entre todos los eventos lo que más expectación causó fueron las charlas en las que las figuras prominentes del manga japonés se entrevistaban con los autores más populares del BD. En la primera parte de esas charlas, Ōtomo Katsuhiro, mundialmente famoso por su obra Akira, habló con el ya mencionado Lepage, y con uno de los dibujantes jóvenes que más están captando la atención actualmente en Francia: Bastien Vivès. En la segunda parte de la charla, Urasawa Naoki, autor del manga Monster, cuyas ventas por volúmenes individuales han superado los veinte millones de ejemplares, conversó con Peeters y Schuiten.

Tanto en la primera charla como en la segunda el auditorio vibró con la emoción de los participantes. Quedaba claro que Ōtomo y Urasawa apreciaban el BD desde hacía mucho tiempo. Los carismáticos dibujantes, orgullo del manga japonés, dejando de lado sus propios avances se dedicaron a lanzar preguntas a sus contertulios. Por medio de esa pasión compartida los asistentes, emocionados, pudieron comprobar que el mundo del BD es algo fantástico. 

Akira, de Ōtomo Katsuhiro, causó furor en Francia

La primera parte de la charla tuvo como invitados a dos autores franceses que habían venido a Japón por primera vez. Ambos recalcaron su admiración por Ōtomo, y lo tenían colocado en el mismo pedestal, como autor.

Primero habló Lepage: “Hace unos veinte años vi por primera vez las obras de Ōtomo. Se trata de un maestro innegable del manga japonés. La publicación de Akira en Francia causó un fuerte impacto; fue como si hubiera caído una bomba artística sobre el país.”

Vivès, treinta años más joven que Ōtomo, aseguró que había conocido la obra de Ōtomo incluso antes que la de Mœbius(*1). Teniendo en cuenta que Mœbius fue un artista de tal calibre que nadie podía competir con él, en el mundo del BD, la declaración de Ōtomo mostró la gran influencia que el mangaka japonés había tenido sobre los jóvenes autores extranjeros.

Ōtomo, como maestro de talla internacional que es, fue lanzando preguntas sobre ideas y técnicas a los dos jóvenes artistas. Incluso aquellos que no fueran aficionados al manga y al cómic recordarán la felicidad que se sentía en el ambiente, a medida que los artistas presentes, yendo más allá de las palabras y las generaciones, compartían su pasión.

Emmanuel Lepage nació en 1966 en Bretaña. En 1986 debutó con su obra Las Aventuras de Kelvinn. Desde entonces ha trabajado en más de veinte obras. De entre ellas cabe destacar los cinco volúmenes de la serie Névé (con guión de Dieter) que publicó entre 1991 y 1998, y La Terre sans mal (“La tierra sin mal”, con guión de Anne Sibran, publicada en Japón en el volumen 8 de la revista Euromanga), de 1999. Muchacho recibió el Premio a la Excelencia en el Festival de las Artes Audiovisuales, organizado por la Agencia de Asuntos Culturales de Japón, en 2012. Su última obra es Un printemps à Tchernobyl (“Una primavera en Chernóbil”, publicado en 2012).

Ōtomo Katsuhiro nació en 1954. Con su obra Dōmu (El Sueño de un Niño) ganó en 1983 el Gran Premio en la cuarta edición del Festival Nihon SF Taishō, de ciencia-ficción, y con Akira, en 1984, ganó la octava edición del Premio de Manga Kodansha. En 2005 recibió, por parte del gobierno francés, el Premio Chevalier de la Orden de las Artes y las Letras. Hi no yōjin (Short Peace), cinta que él mismo dirigió, ganó en 2012 el Gran Premio del Festival de las Artes Audiovisuales organizado por la Agencia de Asuntos Culturales, en la sección de animación.

Las personas son personas, sin importar dónde vivan

Muchacho, la obra más representativa de Lepage, tiene como escenario la Nicaragua de los setenta, bajo el yugo de la dictadura. A través de la historia de un joven monje que visita un pueblo para realizar frescos en las paredes de una iglesia, Lepage dibujó las emociones del amor y la revolución con gran riqueza. Ōtomo expresó su admiración: “Es muy interesante. Aunque la forma y la velocidad, a la hora de dibujar, son diferentes en Japón, la historia en la que nos vemos inmersos es muy atractiva. Además es fácil de leer, y el dibujo contiene gran detalle. Espero que otros japoneses también la lean.”

Ōtomo lanzó la siguiente pregunta: “A la hora de dibujar sobre un país del que no saben mucho, ¿se adecúan a la información disponible para crear la mentalidad de los personajes y su forma de actuar, o se dejan llevar por el instinto?” La respuesta de Lepage fue sorprendente.

“Creo que las personas son personas, sin importar dónde vivan. Todos sentimos emociones, esperanzas, amor, violencia. Es decir, que todos somos humanos. Por supuesto, cuando uno dibuja una obra debe documentarse, y en la medida de lo posible tratar de reflejar las personas y las conversaciones del lugar, la realidad histórica. Pero al final, en lo que a los personajes se refiere, creo que es uno mismo el que está hablando.”

Muchacho© DUPUIS 2004-2006, de Lepage

Muchacho© DUPUIS 2004-2006, de Lepage

“Seguí dibujando página tras página de gente en la piscina”

Bastien Vivès nació en París, Francia, en 1984. En 2006 dio de qué hablar con la publicación de Poungi la racaille (“Poungi el pícaro”) bajo el seudónimo Bastien Chanmax. En 2008 publicó El sabor del cloro, obra que le valió el Premio a Nuevo Autor en el Festival Internacional del Cómic de Angulema, el año siguiente. Cada año edita nuevas obras, a gran velocidad. En 2012 logró el Premio Landerneau con La Grande Odalisque (con Ruppert y Mulot). En julio de 2013 se publicó la versión japonesa de El sabor del cloro, de la mano de Shopro (división de la editorial Shogakukan que distribuye obras extranjeras).

En contraste con las vívidas y hermosas acuarelas de Lepage, Vivès realiza casi todo su trabajo con el ordenador (con el programa Photoshop). “Más que los dibujos en sí, siento interés por la obra en su conjunto”, dice el portavoz de la nueva generación de dibujantes, a lo que Ōtomo contesta: “Creo que ese estilo abocetado, rápido, que nos transmite un mundo cercano, es lo que lo hace bueno. Los bocetos preliminares también son muy buenos”, valoró.

En El Sabor del Cloro, obra en la que el amor florece en medio de una piscina pública, Vivès representa las escenas en las que los personajes nadan en la piscina página tras página, algo inusual para el BD. En la charla contó anécdotas sobre su producción.

“Es porque estudié animación. Al pensar en esas viñetas me pregunté si era correcto haber dedicado veinte páginas a gente nadando. Al principio, cuando hablé con el responsable de la editorial, le dije que quería dibujar a los personajes en la piscina, y me dio el visto bueno. Eran las vacaciones de verano, así que no volví a verlo hasta dos meses después. Ya que no había nadie para detenerme dibujé todo lo que tenía en mente. Al ver las páginas terminadas el responsable me dijo: ‘¡Pero oye! ¿Quién te dio permiso para dibujar esto?’ (risas)”.

Al oír esta historia Ōtomo se apresuró a preguntar: “¿Es que el número de páginas no está decidido de antemano?”, a lo que Vivès contestó con calma: “Mi contrato va por tomos, así que puedo dibujar las páginas que quiera”. La forma de hacer las cosas en Francia también se revela a través del paso al que el artista avanza en su obra.

Le goût du chlore (El sabor del cloro) © 2008 Casterman, Bruxelles, todos los derechos reservados.

Ōtomo, sin hablar mucho de sus obras, se dedicó más bien a lanzar preguntas a los dos jóvenes dibujantes. El público parecía dispuesto a escuchar lo que ellos tenían que decir, habiendo venido desde tan lejos, y se logró un ambiente en el que pudimos ver las diferencias personales en la forma de crear. “El BD que yo admiraba antes era un mundo de ciencia-ficción. Pero los dibujantes aquí presentes crean obras sobre gente de carne y hueso, en mundos cercanos al nuestro, y eso le da frescor a las historias. Gente como Matsumoto Taiyō(*2), en Japón”, dijo, mencionando a un autor de la generación más joven. “Aunque se trate de países diferentes los sentimientos de los jóvenes se parecen. A través de la cultura del manga las relaciones internacionales se van haciendo más profundas; es algo interesante.” En los ojos del gran maestro se podía ver brillar la esperanza por el futuro.

Texto: Yanagisawa Miho
Imágenes: Hanai Tomoko

(*1) ^ Su verdadero nombre era Jean Giraud. Nació en los suburbios de París en 1938. Tras trabajar a las órdenes de Hergé (Bélgica, 1907-1983) dibujando en la serie de Tintín, se convirtió en el maestro de ciencia-ficción más importante del BD. Autores como Ōtomo Katsuhiro, Urasawa Naoki, Miyazaki Hayao o Matsumoto Taiyō han recibido una gran influencia de Mœbius. Sus obras más representativas son Incal (con guión de Alejandro Jodorowsky y Arzach). Murió en marzo de 2012.

(*2) ^ Nacido en 1967. A partir de su debut, en 1987, ha publicado en Big Comics Spirit (de la editorial Shogakukan) los seriales Zero (1990), Hana otoko (1991), Tekkonkinkurīto (1993) de incontestable éxito. En 2000 recibió el Premio Especial de la Asociación Japonesa de Manga por su obra Gogo Monster, y en 2006 el Gran Premio del Festival de Artes Audiovisuales, así como el Premio Cultural Tezuka Osamu por su obra Takemitsuzamurai.

  • [15.08.2013]
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