La energía del pueblo reflejada por el “ukiyo-e”

Hosoda Haruko [Perfil]

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Un divertimento al alcance de la mano

Desde la segunda mitad del siglo XVII, en Edo uno de los entretenimientos de los hombres eran las visitas de esparcimiento al barrio de las geishas. Sin embargo, el pago de una bella artista de primera clase era desorbitado, así que eran unas flores exquisitas fuera del alcance de la gente común. Por otro lado, el entretenimiento de las mujeres era ir al teatro. Aunque los gastos eran mucho menores, para la mayoría de personas con poco poder adquisitivo el teatro seguía siendo algo que quedaba fuera de sus posibilidades. El deseo de contemplar al menos de cerca un retrato de una artista o un actor provocó que se propagasen las obras de ukiyo-e (xilografía japonesa) entre la gente. Por ese motivo aumentó el número de artistas y se avanzó en la división de los trabajos especializados entre grabadores y estampadores para crear las xilografías; además se alcanzó una gran producción de imágenes de mujeres hermosas y de actores debido a la aparición de editores que se encargaban de su planificación y edición.

A medida que la sociedad iba cambiando, desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, hubo un auge sin precedentes en las escaladas al Monte Fuji, las peregrinación al santuario de Ise y otros viajes similares. Este hecho también se vio reflejado en el campo del ukiyo-e con la estabilización del género del paisaje, cuyos principales representantes fueron: Katsushika Hokusai (1760-1849) con Fugaku sanjūrokkei (Treinta y seis vistas del Monte Fuji) y Utagawa Hiroshige (1797-1858) con Tōkaidō gojūsantsugi (Cincuenta y tres estaciones de la Tōkaidō(*1)).

La diversificación de los temas, una imaginación nacida de los límites

Utagawa Kuniyoshi, Toshiyori no yauna wakaihito da (Es una joven que parece una anciana), Museo Conmemorativo de Arte Ōta de Ukiyo-e

En el extranjero el ukiyo-e goza de una excelente estimación, especialmente las imágenes de mujeres hermosas y los paisajes. No obstante, dentro de las obras del ukiyo-e hay presentes muchas obras interesantes de las que disfrutar si se conocen la historia, las costumbres sociales de la época y el idioma japonés. El pintor de ukiyo-e Katsushika Hokusai, creador de la palabra “manga” (literalmente significa “dibujo caprichoso”), publicó quince volúmenes de Hokusai manga. Además de representar personas y animales que se mueven libremente, el ukiyo-e del período Edo está repleto de un humor intelectual y de divertidos y descarados juegos de palabras; justamente las obras que satirizan o que ironizan acerca de la sociedad, a pesar de que les falta un argumento o marco claro, hacen que sean idénticas a los mangas actuales.

El shogunato de Edo, al aplicar las Reformas Tenpō durante la mitad del siglo XIX, emitió un decreto para regular los gastos suntuarios que prohibía las imágenes de artistas y actores. Utagawa Kuniyoshi (1797-1861), un poco antes de que ocurriera todo esto, empezó una nueva línea temática y pasó a dibujar a artistas y actores con forma de animales, monstruos y sombras chinescas que parecen puzles y dibujos de animales, siendo así el pionero en este nuevo género. Con la proclamación oficial del decreto, siguió creando cada vez con más energía obras en ese campo. Por ejemplo, dibujaba el perfil de una persona con una combinación de varias personas desnudas, o formaba letras con gatos.


Es bien sabido que el ukiyo-e llegó a occidente a mediados del siglo XIX y que influenció los temas y composiciones de la estética de las artes occidentales que estaban sustentadas por el sistema educativo y teórico occidental de las bellas artes; sin embargo también sucedió el fenómeno contrario: los artistas del ukiyo-e también adoptaron nuevas ideas de occidente. Durante el período de aislamiento nacional, a finales del siglo XVIII, los artistas conseguían información a través de los grabados en bronce holandeses, y representaron antiguas ruinas y ciudades de estilo occidental en sus obras de ukiyo-e. Incluso los mismísimos Hokusai y Hiroshige usaron el azul de Prusia (un tipo de azul utilizado en la cerámica en Berlín) en sus obras.

La capacidad de difusión de información del ukiyo-e desempeñó el papel de los medios de comunicación

Se dice que si nos fijamos bien en el ukiyo-e, podremos comprender las condiciones sociales de la época. El ukiyo-e tenía la singularidad de que desempeñaba el mismo papel que la publicidad, televisión, periódicos y revistas actuales, y estimulaba los deseos de la gente: “¿De qué tratará la obra de teatro que representan ahora?”, “¿Cómo habrá sido la actuación de los actores? “, “Cómo me gustaría conocer a esa mujer tan guapa”, “El kimono que viste ella es maravilloso”, “Me gustaría subir al Monte Fuji”, etc. Los japoneses del periodo Edo eran refinados y en vez de reproducir fielmente la naturaleza y a las personas, dibujaban animadamente temas basados en la vida diaria. Se podría concluir así que el ukiyo-e se convirtió en un difusor a nivel mundial de la visión japonesa del mundo, tan diferente a la occidental.

(Escrito el 7 de mayo 2012)

(Traducido al español del original en japonés)

Fotografías cortesía del Ukiyo-e Ōta Memorial Museum of Art (Museo Conmemorativo de Arte Ōta de Ukiyo-e)

La colección de obras ukiyo-e que reunió el empresario Ōta Seizō V (1893-1977) por todo el Japón y desde el extranjero, abrió sus puertas como museo especializado en ukiyo-e en 1980. El número de obras coleccionadas ronda las 12.000 y contiene obras representativas que abarcan desde la primera hasta la última etapa.

Horario: 10:30 -17: 30 (acceso hasta las 17:00)

Días de descanso: los lunes (Si es feriado nacional, el museo está abierto, y cerrado al día siguiente) a final de mes, cuando hay un cambio de exposición, a final de año y en Año nuevo (del 21 de diciembre al 1 de enero).

Acceso: a 5 minutos a pie desde la salida Omotesandō de la estación Harajuku, Línea JR Yamanote; a 3 minutos a pie desde la salida nº5 de la estación Meiji Jingūmae, Línea Tokyo Metro Chiyoda y Línea Fukutoshin.

(*1) ^ Tōkaidō: carretera que iba desde Edo (antiguo nombre de Tokio) a Kioto.

  • [14.06.2012]

Profesora asociada en la Facultad de Comercio de la Universidad Nihon. En 1992 entra en el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde trabaja en la Embajada de Japón en España. En 2005, se doctora en Historia en la Universidad Complutense de Madrid. Entre sus obras destacan Sengo Supein to Kokusai Anzen Hosyō (“'La España de posguerra y la preservación de la seguridad internacional”, Chikurashobō, 2012), Kazarusu to Kokusai Seiji – Katarunya no daichi kara sekai he (Casals y la política internacional – Desde el territorio catalán al mundo, Yoshida Shoten, 2013) y La diplomacia pública de Japón: De la reconstrucción de postguerra a la actualidad, E.Starkie y F.Rodríguez, Coords. Estrategias de Diplomacia cultural en un mundo interpolar (Ramón Areces / 2015), entre otras obras.

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