En profundidad ¿Qué está ocurriendo en las relaciones entre Japón y China?
El futuro de las relaciones Japón-China y sus asuntos marítimos

Kōda Yōji [Perfil]

[01.07.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

La presencia de barcos chinos en aguas japonesas alrededor de las islas Ryūkyū es motivo de preocupación para la seguridad regional de Japón, especialmente ahora que continúan las tensiones en torno a las islas Senkaku. En este artículo, Kōda Yōji, vicealmirante retirado de las Fuerzas de Autodefensa Marítimas, hace un balance de la situación actual en las relaciones sino-japonesas y ofrece propuestas para mejorar la confianza entre las dos naciones.

En los últimos años, el rápido crecimiento de la marina china y su inexorable avance en el océano han originado una seria preocupación por la seguridad de la zona Asia-Pacífico. Las demandas de China en el Mar Meridional de China, que se desvían de las leyes internacionales estipuladas en normativas como la Convención de Leyes Marítimas de las Naciones Unidas, y las fricciones entre China y Japón por las islas Senkaku se han convertido en graves problemas en la región.

China ha emitido varias veces su “negativa al acceso y al área” (A2/AD, por sus siglas en inglés) (*1), una estrategia para cambiar el equilibrio de poder en la zona y mantener la influencia de EE.UU. lejos de las aguas chinas y el Pacífico Oeste. EE.UU. ha reaccionado cambiando sus políticas diplomáticas y militares en la región Asia-Pacífico. En esta situación las posiciones opuestas de los Gobiernos japonés y chino, y los movimientos nacionalistas de ambos países han dificultado las posibilidades de que las frías relaciones entre Japón y China mejoren.

China, además de actuar de forma desafiante en las aguas cercanas a las islas Senkaku, ha incrementado en los últimos años el número de maniobras, en las aguas del Pacífico, que violan las fronteras marítimas de Japón en las islas del sudoeste (Nansei), de mano de las fuerzas de mar y aire del Ejército Popular Chino, y que suponen un grave problema para el mantenimiento de la seguridad en la región. Así las cosas existe el riesgo de confrontaciones entre barcos de la marina china y barcos de las Fuerzas de Autodefensa de Japón a causa de una comunicación insuficiente y de malentendidos entre ambos países. No obstante, no parece que se estén dando pasos en lo que se refiere al establecimiento de medidas que eviten esta situación imprevisible. En este artículo quiero revisar los problemas de seguridad regional que atañen al estado actual de las relaciones entre China y Japón y la forma en que pueden mejorar, basándome en mi experiencia durante el tiempo que pertenecí a la marina de las Fuerzas de Autodefensa y el periodo, como oficial jubilado, en que me impliqué en las relaciones sinojaponesas.

Salir del bache de las islas Senkaku

Las relaciones entre Japón y China llegaron a un punto álgido en septiembre de 2012, cuando el Gobierno de nuestro país adquirió las tres islas Senkaku para nacionalizarlas, y el nacionalismo chino explotó, creando una ola de manifestaciones antijaponesas a gran escala por todo el país. Los barcos chinos comenzaron a entrar en las aguas territoriales de las islas Senkaku en 2008, y a raíz de que un barco pesquero chino chocara con un barco de los Guardacostas de Japón en otoño de 2010 el Gobierno chino comenzó a patrullar la zona con regularidad. En diciembre del mismo año las tensiones entre ambos países aumentaron cuando un avión de la Fuerza Aérea China entró por primera vez en el espacio aéreo de las islas. En julio de 2013 el Gobierno de China fundó la Policía Marítima China como sistema para enfrentarse a lo que percibía como amenazas contra su nación, un organismo que aunaba cuatro organizaciones previas relacionadas con el mantenimiento de la ley marítima: la Oficina de Vigilancia Marina, los antiguos Guardacostas, la Oficina de Pesca y la Oficina de Asuntos Marinos.(*2) Desde el momento en que las islas fueron nacionalizadas hasta abril de 2014 los barcos chinos realizaron incursiones en las aguas territoriales de las islas Senkaku unas cincuenta veces.

Para hacer frente a las provocaciones chinas, los Guardacostas japoneses están realizando regularmente patrullas con varios de sus buques como medida de protección. Aunque los Guardacostas mantienen su vigilancia sobre las actividades de los barcos chinos, se trata de una agencia de aplicación de la ley, y como tal solo puede realizar acciones en asuntos civiles: la Ley de Guardacostas de Japón indica que sus agentes deben mantener la seguridad marítima, pero su jurisdicción no se extiende hasta la defensa de las aguas territoriales, ni tiene autorización para usar la fuerza contra buques oficiales extranjeros que realicen actividades ilegales; se encuentran limitados al uso de advertencias y peticiones para que los barcos abandonen el área. Hoy en día los Guardacostas realizan actividades para asegurar el mantenimiento de la paz en la zona de las islas Senkaku y mantener en la medida de lo posible el control del Gobierno sobre esas aguas, y previenen esas entradas ilegales en la zona, o tratan de limitar su duración.

Tras el empeoramiento de las confrontaciones entre ambos países a causa de las islas en la segunda mitad de la década de los sesenta, las tensiones fueron aumentando de forma gradual hasta llegar a 2008, cuando la situación se agravó de pronto. La nacionalización de las islas por parte del gobierno japonés llevó las relaciones entre ambos países y su disputa sobre el territorio a un momento crítico; sin embargo desde mediados de 2013 la situación se ha mantenido más o menos estable: los barcos patrulleros se mantienen a raya unos a otros en las aguas de las Senkaku, algo que se podría entender como una señal de que los Gobiernos chino y japonés desean evitar que la situación empeore, y aceptan de forma tácita mantener las cosas como están como prerrequisito para poder mejorar sus relaciones. Se han realizado esfuerzos por ambas partes para calmar a la opinión pública; China, en especial, ha tomado medidas para restar fuerza al nacionalismo extremo y los sentimientos antijaponeses.

Como prueba de estos esfuerzos, la marina de las Fuerzas de Autodefensa y la Marina China no han enviado más barcos, y se limitan a apoyar investigaciones marítimas y actividades similares, y a colocar barcos a cierta distancia por si surgen problemas inesperados, algo que se puede entender como una postura más sensata por parte del Gobierno chino, preocupado por la situación actual de las relaciones entre China y Japón, y con vistas a mejorar dichas relaciones no desea que el problema de las islas Senkaku se vaya de las manos. Es algo a agradecer, pero Japón debe permanecer alerta y dispuesto a usar tanto la mano dura como su diplomacia.

La tensión crece en las islas del sudoeste y el Pacífico Occidental

Pese a que la situación en las islas Senkaku muestra comienzos de acercarse a la calma, se revela un aumento en la tensión en toda la región marítima de las islas del sudoeste (Nansei). La mayoría de los medios de comunicación agrupan los movimientos chinos en las islas Senkaku con los crecientes avances en el Mar Oriental de China y el Pacífico Occidental, lo cual ha hecho que se crea erróneamente que estos avances forman parte del desafío y las demostraciones de fuerza chinos en las Senkaku. Aunque estas actividades se pueden considerar claramente como demostraciones de fuerza en un sentido amplio, el verdadero objetivo de China no es ese; en realidad, China realiza estas demostraciones como parte del A2/AD ya mencionado, estrategia que concentra los esfuerzos en hacer frente a las capacidades militares de las Fuerzas de Autodefensas de Japón y el ejército de EE.UU. En octubre de 2013 la Marina China poseía tres flotas navales principales (la flota del Mar del Norte, la del Mar Oriental y la del Mar Meridional), las cuales participaron en la “Maniobra 5”, una serie de ejercicios de alto nivel en las aguas al sur de las islas del sudoeste. En la siguiente tabla se muestran el número de veces que los barcos militares chinos han cruzado las aguas de las islas del sudoeste desde 2008.

Acercamientos de la Marina China a las aguas de las islas del sudoeste desde 2008

Año 2008 2009 2010 2011 2012 2013
Veces 2 2 4 5 11 7

Fuente: Los datos entre 2008 y 2012 provienen del Informe Oficial del Ministerio de Defensa de Japón (publicado 2013); los datos de 2013 los ha recopilado el autor.

Esas prácticas que la Marina China viene realizando en las aguas de las islas del sudoeste han servido para (1) ensayar tácticas para evitar que Japón y EE.UU. bloqueen a China cuando sus barcos pasan por la primera hilera de islas hacia el Pacífico occidental; (2) impulsar las capacidades chinas antiaéreas y antisubmarinas, ahora no muy potentes; (3) establecer varias estrategias A2/AD; (4) planificar la operación conjunta de las tres flotas principales; y (5) investigar formas de integrar su ejército, su aviación y su Segundo Cuerpo de Artillería, que maneja misiles bélicos. Este tipo de ejercicios se permiten en aguas internacionales y bajo normas internacionales, pero en realidad China no indica las fronteras marítimas de sus maniobras y contraviene el Reglamento para Prevenir las Colisiones en Alta Mar, lo cual puede crear problemas en la región, ya que China está tratando de imponer sus estándares militares a otros países de la zona.

Como respuesta a estos movimientos chinos, Japón ha enviado buques de observación a la zona para que recaben información. Hacer esto es su derecho, tal y como se contempla en los tratados internacionales. Pero en este caso se trata de barcos de las fuerzas armadas de ambos países vigilándose a distancias cortas sin saber muy bien qué hace el rival, una situación muy diferente a la de las islas Senkaku, y comporta el riesgo de que, con el tiempo, cause problemas inesperados y lleve los problemas de seguridad de ambos países en la región hasta el límite. Los barcos chinos han provocado situaciones peligrosas, como en los casos en los que han practicado con su radar de tiro (el sistema que controla sus misiles) con barcos japoneses, o cuando han bloqueado el paso a barcos estadounidenses. A pesar de que el problema de las islas del sudoeste sigue siendo más grave que el de las Senkaku, el hecho de que no existan medidas ni sistemas para evitar las crisis hace que continúen sucediendo casos sorprendentemente peligrosos en esa zona.

La construcción de un sistema de gestión de crisis para evitar los accidentes marítimos

El problema de las islas Senkaku entre Japón y China, y el de la vanguardia de toda la región de las islas del sudoeste y el Pacífico Occidental, es uno que implica cuestiones sobre la soberanía y el mantenimiento de la seguridad nacional para ambos países, y presenta graves dificultades a corto plazo. En lo que a un desarrollo de la confianza mutua como paso fundamental para la resolución se refiere, los canales oficiales entre las Fuerzas de Autodefensa y la Marina China se encuentran cerrados, y solo existen algunos intercambios esporádicos entre oficiales jubilados de ambos países. Por propia experiencia sé que ese tipo de conversaciones ayudan a suplir la falta de comunicación oficial, pero también son poco directos. A través de este tipo de comunicación me he dado cuenta de que los chinos, aunque no han cambiado de opinión sobre las islas Senkaku, saben que esta situación no tiene salida y están buscando una forma de evitar la confrontación para que China no vea sus intereses menoscabados ni surjan situaciones inesperadas. En estos momentos ambos países necesitan establecer un sistema de gestión de crisis y tomar medidas con las que aumenten su confianza mutua.

En la actualidad Japón y China deberían recordar lo que ocurrió durante la Guerra Fría, cuando EE.UU. y la Unión Soviética firmaron el Pacto Marítimo (1972), con el que ambos adversarios construyeron poco a poco esa confianza mutua. El Acuerdo sobre la Prevención de Incidentes Marítimos (1993), entre Japón y Rusia, también sirvió para mejorar las relaciones y condujo al desarrollo de un sistema de gestión de crisis.(*3) Japón y China tendrían que llegar a un acuerdo similar, dado que la situación también es parecida, y para lograrlo es primordial que sus líderes tengan la misma resolución que los líderes estadounidenses y soviéticos mostraron durante la Guerra Fría. En este sentido es fundamental que se mantengan separados los sentimientos nacionalistas de la política con la que se busca mejorar la confianza mutua. Si los líderes japoneses y chinos son capaces de mostrar la valentía y la magnanimidad necesarias para considerar el asunto de las Senkaku de forma diferente a otros problemas políticos, las relaciones entre ambos países podrán convertirse en una historia de éxito.

Imagen del título: El Yonakuni, barco patrullero de los Guardacostas de Japón, sigue a un buque chino (izquierda) en las aguas territoriales de las islas Senkaku (4 de febrero de 2013; imagen cortesía de la Agencia de Guardacostas)

(Artículo traducido al español del original en japonés)

(*1) ^ Para saber más sobre la reacción japonesa y estadounidense hacia el A2/AD, ver el artículo “Las actividades chinas y la estrategia marítima japonesa”, de Michishita Narushige, nippon.com, 2 de febrero de 2012 (https://www.nippon.com/es/in-depth/a00504/) y “Las políticas japonesas de defensa y el futuro de la alianza con EE.UU.”, de Takahashi Sugio, 3 de febrero de 2012 (https://www.nippon.com/en/in-depth/a00503/)

(*2) ^ Estas cuatro organizaciones reunidas en la nueva Policía Marítima China funcionan en el marco de la Administración Estatal Oceánica, y también reciben directrices del Ministerio de Seguridad Pública. Para saber más sobre su establecimiento, ver los artículos “Elecciones en Tokio, reunión entre Xi y Obama y la cumbre del G8”, 28 de junio de 2013 (https://www.nippon.com/es/editor/f00021/), y “El gobierno de Abe y la confrontación entre China y la ASEAN”, 31 de julio de 2013 (https://www.nippon.com/es/editor/f00022/) (Nota editorial)

(*3) ^ Para saber más sobre el Acuerdo sobre la Prevención de Incidentes Marítimos y su relación con la gestión de crisis, ver el artículo “Conflictos sobre los intereses marítimos en el Este Asiático”, de Tsuruta Jun, 15 de noviembre de 2012 (https://www.nippon.com/en/in-depth/a01501/)

  • [01.07.2014]

Vicealmirante retirado de las Fuerzas de Autodefensa Marítimas de Japón. Nace en la prefectura de Tokushima en 1949. Se gradúa en la Academia Nacional de Defensa y pasa a las filas de las Fuerzas de Autodefensa Marítimas en 1972. Completa su entrenamiento en la Escuela de Guerra Naval de los EE.UU. en 1992. Ha servido como director general de la Oficina del Estado Mayor, comandante del distrito de Sasebo, y comandante de la flota de Autodefensa. Se retiró del ejército en 2008. Entre 2009 y 2011 fue miembro senior del Centro de Asia de la Universidad de Harvard.

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