Crónica de un hito en Milán-Cortina: el camino de Japón hacia su récord de medallas invernales

Deporte

Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina han concluido y Japón ha terminado con un balance de 24 medallas, un récord histórico. Repasamos el éxito del equipo japonés, clasificado décimo en el medallero y quinto en el total de medallas, a la altura de las potencias europeas.

Los snowboarders marcan el ritmo

En Milán-Cortina 2026 Japón ocupó el décimo lugar en la clasificación general por medallas ponderadas, con 5 medallas de oro, 7 de plata y 12 de bronce. Sus 24 medallas supusieron un récord histórico para el equipo olímpico de invierno del país y lo situaron en quinto lugar en la clasificación general por medallas.

El equipo japonés fue el que más medallas ganó entre los países asiáticos, superando a China, en duodécimo lugar con 15 medallas (5 de oro, 4 de plata y 6 de bronce), y a Corea del Sur, en decimotercer lugar con 10 (3 de oro, 4 de plata y 3 de bronce). Uno de los factores que contribuyó al gran avance de Japón fue que ganó un total de 9 medallas solo en la disciplina de snowboard. Eso supuso 6 más que las 3 medallas (1 de oro y 2 de bronce) de Pekín hace cuatro años.

Los medallistas de snowboard sonríen durante una rueda de prensa celebrada el 15 de febrero en Milán. De izquierda a derecha, el medallista de bronce en snowboard halfpipe masculino Yamada Ryūsei, el medallista de oro Totsuka Yūto y la medallista de bronce en snowboard femenino Ono Mitsuki. (© Jiji)
Los medallistas de snowboard sonríen durante una rueda de prensa celebrada el 15 de febrero en Milán. De izquierda a derecha, el medallista de bronce en snowboard halfpipe masculino Yamada Ryūsei, el medallista de oro Totsuka Yūto y la medallista de bronce en snowboard femenino Ono Mitsuki. (© Jiji)

Fukada Mari (centro) sostiene su medalla de oro en snowboard slopestyle femenino. A su derecha está su compañera de equipo y medallista de bronce Murase Kokomo, y a su izquierda la medallista de plata Zoi Sadowski-Synnott, de Nueva Zelanda. Fotografía realizada en Livigno, Italia, el 18 de febrero de 2026. (© Jiji)
Fukada Mari (centro) sostiene su medalla de oro en snowboard slopestyle femenino. A su derecha está su compañera de equipo y medallista de bronce Murase Kokomo, y a su izquierda la medallista de plata Zoi Sadowski-Synnott, de Nueva Zelanda. Fotografía realizada en Livigno, Italia, el 18 de febrero de 2026. (© Jiji)

En snowboard, Japón ganó una medalla de oro y dos de bronce en halfpipe. En big air y slopestyle, consiguió tres medallas de oro, dos de plata y una de bronce. El impulso comenzó el 7 de febrero, el día después de la ceremonia de apertura, cuando Kimura Kira y Kimata Ryōma ganaron el oro y la plata en big air, lo que animó al equipo japonés en las pruebas siguientes.

El 9 de febrero, Murase Kokomo, medalla de bronce en Pekín, se llevó el oro en big air femenino. Tres días después, Totsuka Yūto conquistó el oro en halfpipe masculino, dando a Japón su segundo título olímpico consecutivo en esta prueba tras el oro de Hirano Ayumu en Pekín. El 18 de febrero Fukada Mari, de 19 años, ganó el slopestyle femenino, convirtiéndose en la campeona olímpica de invierno más joven de Japón.

Medallas ganadas por Japón en los Juegos Olímpicos de Invierno

Mejor entorno de entrenamiento y mayor apoyo

En las ruedas de prensa de los medallistas, a los miembros del equipo japonés de snowboard se les preguntó con frecuencia qué les había impulsado a alcanzar la cima de su deporte.

“El entorno de entrenamiento fuera de temporada y los métodos de entrenamiento han ido evolucionando año tras año”, señaló Kimura Kira, medallista de oro en big air masculino.

Ono Mitsuki, medallista de bronce en halfpipe femenino, mencionó el respaldo institucional como un factor clave. “Las nuevas instalaciones de entrenamiento de halfpipe han supuesto un gran cambio. A medida que los snowboarders japoneses empezamos a obtener mejores resultados, el personal de apoyo pudo viajar al extranjero con nosotros con más frecuencia. Contamos con fisioterapeutas y técnicos de encerado. El apoyo se ha ampliado de muchas maneras”.

Como señala Ono, la mejora de las instalaciones y los sistemas de apoyo ha sido significativa. Ahora hay instalaciones de entrenamiento en todo Japón que utilizan colchonetas de aire para garantizar la seguridad durante los entrenamientos de salto, lo que permite practicar durante todo el año. Los atletas han desarrollado sus maniobras aéreas incluso durante el verano, profundizando en su dominio de los trucos de alta rotación.

En los últimos años, la Asociación Japonesa de Esquí ha introducido la biomecánica en el entrenamiento del equipo nacional. Los atletas llevan sensores en sus botas durante los entrenamientos, lo que permite a los entrenadores utilizar los datos obtenidos del análisis científico en lugar de tener que basarse únicamente en su intuición. En las pruebas acrobáticas, que exigen giros y saltos ágiles, el físico relativamente más pequeño de los atletas japoneses les ofrece una ventaja física, lo que también puede haber contribuido al éxito.

Un legado de inspiración

Sin embargo, la infraestructura y el apoyo solo cuentan una parte de la historia detrás de la constante aparición de nuevos héroes y heroínas. Muchos japoneses, al reflexionar sobre los orígenes del snowboard competitivo en el país, recordarán a Kokubo Kazuhiro, que representó a Japón en los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010. Fue criticado por llevar el uniforme oficial del equipo con los pantalones caídos; en una rueda de prensa en la que debía disculparse por ello, recibió aún más críticas debido a una actitud que muchos consideraron irrespetuosa, aunque algunos le defendieron por afirmar su propio estilo.

Gracias a la capitana de la delegación japonesa, Hashimoto Seiko, evitó verse obligado a retirarse. No ganó ninguna medalla, pero fue una inspiración para Hirano, que ganó la plata en los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 con solo 15 años. Kokubo también ha sido entrenador de Hirano.

En una rueda de prensa celebrada en Milán el 22 de febrero, Hashimoto, ahora presidenta del Comité Olímpico Japonés, habló de haber visto en persona la final masculina de big air, en la que Kimura y Kimata ganaron el oro y la plata, y dijo que le recordaban a Kokubo. La carrera de Kokubo ha sido accidentada, con momentos oscuros como una acusación por un escándalo relacionado con drogas, pero sigue gozando de un apoyo abrumador entre los jóvenes snowboarders.

“Kokubo es una leyenda, y Hirano creció admirándolo”, afirma Hashimoto. “Estos vínculos están dando lugar a excelentes atletas. Hirano también realizó una actuación que parecía impensable para alguien que estaba lesionado. Creo que este deporte ha alcanzado este alto nivel competitivo precisamente gracias a la presencia de grandes leyendas como estas”.

Tener un héroe al que admirar es una enorme fuente de motivación para las generaciones más jóvenes de competidores. Además, como señala Hasegawa Taiga, que ganó la plata en slopestyle masculino, “si los atletas que admira son los mejores del mundo, intentar superarlos significa, naturalmente, aspirar a convertirse en el mejor del mundo”.

Grandes contribuciones de “Riku-Ryū” y otros patinadores artísticos

El patinaje artístico también desempeñó un papel importante en el auge de medallas de Japón. Liderado por Sakamoto Kaori, quien anunció su retirada esta temporada y dijo que estos serían sus últimos Juegos Olímpicos, el equipo ganó seis medallas en cuatro pruebas: individual masculino, individual femenino, por equipos y parejas, con la única excepción de la danza sobre hielo.

Ilia Malinin, de Estados Unidos, que fuera el gran favorito para ganar el título individual, no logró subir al podio en la competición individual masculina celebrada tras la prueba por equipos, y el apretado calendario fue objeto de críticas. Sin embargo, en el caso de Japón, parece que comenzar con la prueba por equipos contribuyó a fomentar un mayor sentido de unidad en todo el conjunto.

El equipo japonés celebra los resultados de la prueba por equipos de patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, el 8 de febrero de 2026. (© Zuma Press Wire/Reuters)
El equipo japonés celebra los resultados de la prueba por equipos de patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, el 8 de febrero de 2026. (© Zuma Press Wire/Reuters)

Se puede decir que la brillante personalidad de Sakamoto dio energía al equipo, contribuyendo no solo a su propia medalla de plata en la prueba individual femenina y a la de Kagiyama Yūma en la prueba individual masculina, sino también a los podios de patinadores “de segunda fila” como Satō Shun en la prueba individual masculina y Nakai Ami en la prueba individual femenina.

La pareja “Riku-Ryū”, formada por Kihara Ryūichi y Miura Riku, consiguió además la primera medalla de oro olímpica de Japón en parejas, algo que habría sido inimaginable hace solo una década.

Miura Riku (izquierda) y Kihara Ryūichi actuando en la prueba libre de parejas el 16 de febrero de 2026. (© Jiji)
Miura Riku (izquierda) y Kihara Ryūichi actuando en la prueba libre de parejas el 16 de febrero de 2026. (© Jiji)

El campamento de entrenamiento del Comité Olimpico Japonés dio sus frutos

En el aspecto mental, el campamento de entrenamiento de dos días organizado en abril del año pasado por el Comité Olímpico Japonés para fomentar el espíritu de equipo también resultó muy útil. Reunió a los atletas candidatos de la selección nacional de diferentes deportes para profundizar en la cooperación y el intercambio como equipo japonés que trabaja por objetivos comunes.

A los atletas del campamento de entrenamiento se les dio tiempo para pensar en sus propios temas personales antes de Milán-Cortina. Uno de ellos, el esquiador de mogul Horishima Ikuma, se quedó en la sala de reuniones durante una hora después de que todos los demás se hubieran marchado. Más tarde ganó la medalla de bronce en mogul masculino y la de plata en mogul en paralelo.

El tema personal por el que finalmente se decidió fue: “Si puedo encontrar un objetivo, seguro que encontraré la manera de alcanzarlo”. Horishima reveló más tarde en qué consistía esa manera de alcanzarlo. “En la sesión de formación de equipos me costó mucho encontrar las palabras adecuadas y acabé quedándome atrás. Pero, en el proceso, finalmente pude encontrar mi frase clave. Para los Juegos Olímpicos, me centré en la preparación. Desde que llegué al recinto el 2 de febrero hasta que terminaron las pruebas de baches dobles el 15 de febrero, pude seguir mi plan en todo momento y creo que eso fue lo que me permitió mantener la concentración”.

La acumulación de este tipo de esfuerzos condujo finalmente a la avalancha de medallas de Japón. En salto de esquí, aunque no hubo medallas de oro, el equipo igualó su récord de cuatro medallas establecido en los Juegos Olímpicos de Nagano de 1998, con una de plata y tres de bronce. Maruyama Nozomi abrió el medallero con el bronce en la prueba individual femenina de salto normal. A continuación, Nikaidō Ren subió al podio en dos pruebas individuales masculinas, con el bronce en salto normal y la plata en salto grande, y el equipo mixto se llevó el bronce.

Una patinadora de velocidad establece un importante récord

Los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina también dieron lugar a récords sin precedentes para Japón. En patinaje de velocidad, Takagi Miho ganó el bronce en los 500 metros, los 1.000 metros y la persecución por equipos femeninos. Si sumamos estas medallas a las que ganó en Pyeongchang (una de oro, una de plata y una de bronce) y en Pekín (una de oro y tres de plata), el total de su carrera alcanza las dos cifras, el mayor número jamás conseguido por un atleta japonés, tanto masculino como femenino, en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno. Japón ganó 24 medallas en esta ocasión, lo que eleva el total acumulado en los Juegos de Invierno a 100. Una décima parte de ellas las ha ganado solo Takagi.

Takagi Miho en la prueba femenina de 1.500 metros de patinaje de velocidad en Milán-Cortina el 20 de febrero de 2026. (© Jiji)
Takagi Miho en la prueba femenina de 1.500 metros de patinaje de velocidad en Milán-Cortina el 20 de febrero de 2026. (© Jiji)

Los esfuerzos públicos y privados de Japón para reforzar el rendimiento deportivo del país se aceleraron después de que Tokio fuera elegida sede de los Juegos Olímpicos de 2020 en septiembre de 2013. El éxito de los atletas olímpicos de invierno de este año puede considerarse, en términos generales, parte de esa tendencia. Sin embargo, teniendo en cuenta la disminución de la natalidad y las condiciones económicas, incluso mantener el nivel actual, por no hablar de lograr un crecimiento constante, no será fácil. El patinaje de velocidad ha sido históricamente el deporte que más medallas ha generado para Japón, pero todos los podios olímpicos de este año han contado con Takagi, y la próxima generación que se espera que lleve adelante al equipo solo ha obtenido resultados modestos. Los factores que explican el éxito y las causas del bajo rendimiento deben analizarse uno por uno y utilizarse para configurar el futuro.

(Artículo publicado originalmente en japonés el 27 de febrero de 2026, y traducido al español de la versión en inglés. Imagen del encabezado: los atletas japoneses desfilan en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 en Verona, Italia, el 22 de febrero - © Jiji; foto de archivo.)

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