Eventos para buscar pareja en Japón reúnen a solteros que comparten el mismo apellido
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Tokio, 2 de septiembre (Jiji Press)—Dado que Japón aún no ha introducido un sistema que permita a las parejas casadas tener apellidos diferentes, recientemente se han empezado a celebrar eventos para buscar pareja (konkatsu) entre personas con el mismo apellido, una forma de eludir la normativa del país a este respecto.
Asuniwa, una organización que defiende un sistema selectivo de doble apellido, e IBJ, una importante empresa de servicios de búsqueda de pareja, organizan conjuntamente desde marzo fiestas de konkatsu para personas que comparten apellido. La condición para participar es tener el apellido convocado para cada sesión, como “Suzuki” o “Satō”.
Hasta finales de mayo, las reuniones se celebraron en cuatro ocasiones en Tokio, con la participación de unos 50 hombres y mujeres de entre 20 y 30 años. En junio el evento se llevó a cabo por primera vez en formato en línea y, al convocar exclusivamente a personas con el apellido “Suzuki”, asistieron 14 participantes en total, procedentes de seis prefecturas.
En Japón, al contraer matrimonio, las disposiciones del Código Civil exigen que el marido o la mujer cambien su apellido por el del otro cónyuge. En una encuesta de la Oficina del Gabinete correspondiente al año fiscal 2021, al consultar las razones a personas solteras de entre 20 y 69 años que indicaron que no estaban llevando a cabo actividades orientadas al matrimonio (permitiendo respuestas múltiples), el 31,9 % de las mujeres y el 8,6 % de los hombres respondieron: “Porque me resulta desagradable o molesto cambiar de apellido”.
Maruyama Yuka, un responsable de Asuniwa, organización que planifica y gestiona los encuentros, también señala que “cambiar de apellido supone una carga”, y pone como ejemplo los trámites para actualizar la licencia de conducir y el pasaporte, o la pérdida de identidad. “Aunque solo podamos ayudar a una parte, el objetivo es que aumente la cifra de personas que puedan casarse sin preocuparse por el apellido”, explica sobre el sentido de la iniciativa.
Los comentarios de los asistentes han sido muy positivos, destacando opiniones como: “Nos entretuvimos compartiendo anécdotas comunes, como no responder en clase cuando pasaban lista hasta que decían el nombre de pila porque había varios con el mismo apellido”, o “Pudimos llamarnos por el nombre de pila desde el primer momento”. Sin embargo, también existen retos, como la imposibilidad de organizar estos eventos para quienes poseen apellidos poco comunes.
Si existiera una sociedad en la que se pudiera elegir libremente el apellido, la fiesta en sí sería innecesaria. Con esa meta final en el horizonte, Maruyama comenta sobre estos encuentros: “Espero que también sirvan como un punto de partida para reflexionar sobre la necesidad de instaurar un sistema de apellidos conyugales optativos”.
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