Japón y la armonía con la naturaleza
La ecología basada en la tradición puede convertir a Japón en un líder mundial
[13.01.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

Kobayashi Hikaru, ex viceministro administrativo de Medio Ambiente, es uno de los participantes en la elaboración del Protocolo de Kioto. Además, vive en una casa ecológica y pone en práctica la ecología en lo público y en lo privado. Este experto en medio ambiente nos comenta sus opiniones sobre el rumbo que ha de tomar Japón tras la catástrofe del 11 de marzo de 2011.

Kobayashi Hikaru

Kobayashi HikaruNacido en Tokio en 1949, es profesor en la Facultad de Medio Ambiente y Estudios de la Información de la Universidad de Keiō. En 1973 entró a formar parte de la Agencia de Medio Ambiente (Ministerio de Medio Ambiente en la actualidad). Encargado de las invitaciones para la Tercera Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP3) y las negociaciones internacionales sobre el Protocolo de Kioto, en julio de 2009 fue nombrado viceministro administrativo de Medio Ambiente, ministerio que abandonó en enero de 2011. Entre sus publicaciones destaca Eko Hausu Shiron- Tatete Sumu. Sasuteinaburu ni Kurasu Ie ("Perspectiva personal sobre construir una casa ecológica y llevar una vida sostenible"), publicada por la editorial Sotokoto Shinsho. 

HAYASHI: El pasado verano el Gobierno se marcó el objetivo de reducir en un 15% el consumo de electricidad en los hogares como consecuencia del terremoto, el tsunami y el accidente nuclear del 11 de marzo. Usted ya había vivido en una casa ecológica de bajo consumo eléctrico, ¿cree que ha conseguido ahorrar aún más energía gracias a este tipo de vivienda?

KOBAYASHI: Pensaba que sería difícil reducir en un 15% la cantidad de energía que compramos. Le compramos a la compañía eléctrica solamente una parte del consumo total de la electricidad por tratarse de una vivienda que genera electricidad mediante la energía solar; sin embargo, hemos conseguido bajar un 20% desde el 11 de marzo, y un 25% durante un trimestre desde julio. Compramos unas células fotoeléctricas de ahorro independientes que nos sirvieron para alimentar los ventiladores, las lamparillas de noche, el ordenador, etc. Además, cambiamos las bombillas por luces LED con conmutadores para regular la iluminación e instalamos interruptores con temporizador donde nos fue posible. Como el sistema independiente de generación de energía fotovoltaica acumula 110W por hora y 220Wh por día como máximo, se pueden usar 6KWh durante un mes; se trata de una gran cantidad. En total, nos gastamos unos 400.000 yenes en la instalación. Esto quiere decir que, aunque se produjera un terremoto en Tokio, se podría vivir temporalmente con la electricidad generada de este modo.

HAYASHI: Aunque existía la posibilidad de que se realizaran cortes de electricidad durante el verano, se consiguió evitarlos. No sólo las empresas, sino también los hogares realizaron una gran contribución a este respecto. 

KOBAYASHI: Ante todo, creo que la gente pensaba que, si no se ahorraba electricidad de manera individual, se producirían cortes. Es obvio que el ahorro es beneficioso también para disminuir la factura de la luz. No obstante, además de eso, los ciudadanos se dio cuenta de que hasta entonces se había permitido el lujo de usar una cantidad de electricidad excesiva, factor desencadenante de una crisis tal que era necesario enviar energía desde lugares lejanos. Cabe pensar que más que una mera forma de combatir la falta de electricidad se produjo una “toma de conciencia” más profunda. Dado que se ha desmoronado el mito de que las centrales nucleares son seguras, no se trata de que haya que abandonar el esfuerzo actual simplemente porque haya pasado la crisis de los apagones. Me parece que se ha producido un cambio de opinión real como consecuencia del accidente nuclear. 

Revalorizar el medio ambiente

HAYASHI: La ecología se ha vuelto algo más familiar con el cambio de opinión de la gente. Al aumentar la demanda de productos como las luces LED también ha disminuido el valor de mercado.

KOBAYASHI: Las medidas medioambientales son amortizables de por sí. A pesar de que al principio se necesita invertir, si se piensa a largo plazo, son efectivas en términos económicos. Existe la convicción de que “el medio ambiente cuesta dinero”. Por ejemplo, en los últimos veinte años la economía japonesa no se ha desarrollado, ¿verdad? Esto se debe a que, como no hay nuevos negocios, se ha insistido en mantener el modelo antiguo, lo que ha supuesto un estorbo en el desarrollo económico. Aunque el terremoto y el accidente nuclear no se hubieran producido, la propulsión de las redes eléctricas inteligentes “smart grid” era algo inevitable cuya explotación y difusión se acelerará por lo ocurrido. Tanto en vehículos como en electrodomésticos, si no ahorran energía, no se venderán. 

HAYASHI: Se está prestando aún más atención a la energía solar.

KOBAYASHI: Hay personas que dicen que si la energía solar fuera capaz de generar los mil megavatios que produce una central nuclear, habría que colocar paneles solares en un espacio equivalente al terreno que rodea a los aproximadamente 63 kilómetros cuadrados de la línea ferroviaria Yamanote, que circunda el centro de Tokio. Sin embargo, como desconozco si estos cálculos son ciertos, hablo en lo que a mi hogar respecta: en un año consumimos 48.000 julios. La energía solar que baña un terreno de 110㎡ es de aproximadamente diez veces esta cantidad. Aunque toda esta energía solar no se puede transformar en electricidad, en el caso de una vivienda unifamiliar, una familia de cuatro miembros puede vivir con un décimo de esa cantidad. Está aumentando el número de edificios de apartamentos que vienen equipados con paneles solares. Su popularidad está en alza también, ya que se recuperan los gastos de luz y gas.  

Construir un nuevo mundo con viviendas de larga duración y ahorro energético

HAYASHI: Con todo eso, este tipo de viviendas con ahorro energético todavía no se han extendido suficientemente; ¿a qué lo achaca?

KOBAYASHI: Para empezar, en Japón no existe una regulación respecto a la construcción basada en la calidad del ahorro energético en el caso de las casas particulares. Además, el valor de mercado de las viviendas de segunda mano es bajo y es muy frecuente reconstruirlas. Por ello, sus dueños piensan que no sirve para nada invertir en la construcción al principio. Sin embargo, si se piensa a largo plazo en las medidas energéticas para los hogares, se revalorizan; es necesario un cambio de opinión al respecto. Aunque se diga que gastarse dos millones de yenes en paneles solares supone una gran carga económica, para qué pagar esa cantidad por un vehículo que no puede correr si no se continúa echando gasolina; es una inversión que “no se revaloriza” (risas). Si para muchas personas comprar una casa es la mayor inversión de su vida, ¿no cabe pensar que de este modo se puede construir un nuevo mundo? Creo que el mundo cambiará si todos pensamos así. Si bien es importante quejarse ante las autoridades, me gustaría que la gente fuera consciente de que ellos mismos pueden cambiar el mundo (risas).

Ahora que la población está disminuyendo, si se utiliza el dinero para construir casas y destruirlas para después reconstruirlas, no se podrá realizar ninguna otra inversión. Si el pago de la hipoteca nos apremia, terminaremos dejando de disfrutar de la vida. Es necesario por lo tanto un cambio en los ideales. Si se realiza una inversión previa del 120%, se podrá construir una casa que dure cien años. De este modo, podrán vivir en ella tres generaciones, y la carga económica para cada una será del 40%. Se trata de dividir los costes entre varias generaciones. Es cierto que hasta ahora la construcción de nuevas viviendas ha sido un beneficio inducido para la economía. Sin embargo, si de ahora en adelante se invierte de manera eficaz el 60% restante en otros sectores, creo que el desarrollo de la economía será diferente.

No es necesario que los hijos vivan en la casa que construyeron sus padres; pueden habitarla otras personas. Hay hijos que no quieren vivir en la casa que se construyó según las exigencias de sus padres (risas). Por ello, es mejor tener como ideal una casa que sea fácil de arreglar. Si se construye una que se pueda arreglar y usar durante mucho tiempo, se acabará con el derroche de destruir viviendas para volver a construirlas.

  • [13.01.2012]
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