El castillo de Tsuruga: la fortaleza de tejas rojas que fue testigo del ocaso de los samuráis
Guíade Japón
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La torre del homenaje blanca que realzan las tejas rojas
El castillo de Tsuruga, en la ciudad de Aizu-Wakamatsu, es el único de Japón cuya torre del homenaje está cubierta de tejas rojas y es conocido por el bello contraste con sus muros blancos de estuco. Sus orígenes se remontan a una residencia fortificada medieval, que bajo el Gobierno de Toyotomi se transformó en un importante castillo con torre del homenaje. Se cuenta que fue entonces cuando esta fortaleza recibió el nombre de “Tsurugajō” (“castillo de la grulla”) y la ciudad que creció a sus pies pasó a llamarse “Wakamatsu”. Como la torre original tenía tejas y muros negros, parece que el elegante nombre de Tsurugajō no guardaba relación con su aspecto exterior.
El diseño actual data de 1648, a comienzos del periodo Edo. En Wakamatsu, una zona de intensas nevadas donde las tejas se quebraban con facilidad al congelarse, se adoptaron tejas rojas recubiertas con un esmalte que contenía hierro. Además de su valor ornamental, ofrecían excelentes prestaciones funcionales, una de las razones por las que el castillo está considerado uno de los más destacados de Tōhoku.

El recinto, abundante en vegetación, cuenta con explanadas de césped y pinos protegidos en invierno con estructuras de cuerdas contra la nieve.

Entrada a la torre del homenaje. También es posible fotografiarse junto a versiones gigantes del juguete tradicional akabeko.

Vista del akabeko desde la planta superior. Las tejas de color pardo rojizo incorporan soluciones para resistir el riguroso frío de Aizu.
Todos los edificios fueron demolidos en 1874, pero en 1965 la torre del homenaje fue reconstruida en hormigón armado, con 5 niveles y 6 plantas, gracias a las donaciones de ciudadanos que deseaban recuperarla. En 2011, además, el tejado volvió a cubrirse con tejas rojas para recrear su aspecto de antaño.
El parque del castillo de Tsuruga, de unos 69.000 tsubo (aprox. 22,8 hectáreas), es hoy un lugar de esparcimiento para los vecinos y uno de los principales destinos turísticos de la prefectura. El interior de la torre del homenaje funciona como museo local y presenta, mediante documentos históricos y material audiovisual, la historia del castillo y a figuras destacadas de la zona como Noguchi Hideyo. La planta superior ofrece una panorámica de 360 grados sobre la ciudad que se extiende a los pies del castillo.

En la entrada, el sótano conserva los restos de un almacén rodeado por muros de piedra. Allí se almacenaban grandes cantidades de sal, dado que el lugar se encuentra lejos del mar.

Una exposición con imágenes de los sucesivos señores del castillo junto a estatuas y réplicas de cascos.

También están cubiertos de tejas rojas los tejados de los edificios Hashiri Nagaya, la puerta Kurogane, Minami Hashiri Nagaya y la torre Hoshii Yagura, situados al sur de la torre del homenaje.
Destacan asimismo la puerta Kurogane, la galería Minami Hashiri Nagaya y la torre Hoshii Yagura, conectadas con la torre del homenaje. Han sido fielmente reconstruidas con técnicas de carpintería tradicional a partir de planos del periodo Edo y fotografías antiguas de comienzos de la era Meiji. En el interior se han recreado instalaciones militares. Una exposición digital permite además experimentar la historia del castillo de Tsuruga.
Tras visitar la fortaleza, merece la pena acercarse también a la casa de té Rinkaku, dentro del parque. La casa de té, que se atribuye a un hijo de Sen no Rikyū, gran maestro que llevó a su culminación la ceremonia del té durante el periodo Azuchi-Momoyama (1568-1603), se conserva tras haber sido trasladada y reconstruida. Es popular entre los visitantes extranjeros porque permite tomar matcha en un evocador jardín japonés.

La parte superior de la puerta Kurogane sirve como pasadizo.

Arte digital “Tsurugajō: crónica histórica de luz” en el interior de la torre Hoshii Yagura.

La casa de té con tejado de paja sigue utilizándose hoy para reuniones de té.

Entrada: 210 yenes; matcha: 600 yenes adicionales.
Símbolo del espíritu indomable de los samuráis de Aizu
Entre los señores que gobernaron Aizu antes del periodo Edo figuran poderosos guerreros como Date Masamune, Gamō Ujisato y Uesugi Kagekatsu; en 1643, Hoshina Masayuki, cuarto hijo del segundo shōgun Tokugawa Hidetada, se convirtió en señor del dominio, y su linaje gobernó hasta el final del shogunato bajo el nombre de la casa Matsudaira de Aizu. Para contar esa historia resulta imprescindible la Guerra de Aizu, el conflicto decisivo de los últimos años del shogunato.
A comienzos de 1868, poco después de que el shōgun devolviera el poder político al emperador, estalló una guerra civil entre el nuevo Gobierno y antiguos vasallos del shogunato y dominios partidarios de este, descontentos con la situación. Aizu, dirigido por el noveno señor del dominio, Matsudaira Katamori, que mantuvo su lealtad a la casa del shōgun, fue tachado de enemigo de la Corte e invadido por las fuerzas del nuevo Gobierno. Unos 5.000 samuráis del dominio y sus familias se atrincheraron en el castillo de Tsuruga y resistieron bajo varios miles de proyectiles de artillería al día. Ante la sucesión de rendiciones de los dominios aliados, Katamori izó la bandera blanca afirmando: “No puedo permitir que la población del dominio sea exterminada”.
El actual parque del castillo conserva el trazado defensivo de la época, rodeado por fosos de agua y altos muros de piedra; aún se mantienen en pie los muros que soportaron el intenso ataque de armamento moderno. Así transmiten hasta hoy que fue una fortaleza inexpugnable.

Entrada al castillo protegida por muros de piedra de casi 20 metros.

En numerosos puntos de los muros de piedra aún quedan marcas de proyectiles.

Monumento dedicado a la canción escolar de la era Meiji Kōjō no tsuki (“La luna sobre el castillo en ruinas”). La melancólica estampa posterior al abandono del castillo inspiró su letra.
Al visitar Sazaedō, uno de los lugares clásicos de Aizu, conviene acercarse también al lugar donde se suicidaron los miembros de la Byakkotai, situado en el mismo monte Iimori. La Byakkotai fue una unidad formada por jóvenes samuráis del dominio de unos 15 años de edad durante la Guerra de Aizu. Salieron a combatir fuera del castillo, pero tras ser derrotados contemplaron desde aquí la ciudad a los pies del castillo envuelta en humo negro, renunciaron a regresar y, según se cuenta, optaron por el suicidio colectivo para evitar ser capturados. La tragedia ha sido llevada numerosas veces a novelas y películas, y no cesa la llegada de personas de todo Japón que acuden a rendirles homenaje.
En cada estación, entre cerezos en flor, hojas otoñales o paisajes nevados, el castillo de Tsuruga sigue transmitiendo en silencio el indomable espíritu de Aizu. Allí, el visitante puede contemplar su majestuosa torre del homenaje y recordar a aquellos orgullosos samuráis.

Arriba: en el interior de la torre del homenaje también se relata la trágica historia de la Byakkotai; abajo, a la izquierda: frente a la estación JR Aizu-Wakamatsu se alza una estatua de miembros de la Byakkotai como símbolo local; abajo, a la derecha: vista del castillo de Tsuruga desde el monte Iimori.

En primavera florecen unos 1.000 cerezos. Tras la puesta de sol se ilumina el recinto y se ofrecen distintos juegos de luces según la estación. (imagen cortesía de la Oficina de Turismo de Aizu-Wakamatsu).
Castillo de Tsuruga (Museo de la Torre del Homenaje)
- Dirección: 1-1 Ōtemachi, Aizu-Wakamatsu, prefectura de Fukushima
- Horario: de 8:30 a 17:00 (último acceso a las 16:30)
- Abierto todos los días
- Entrada: adultos, 410 yenes; estudiantes de primaria y secundaria, 150 yenes ※Entrada combinada con la casa de té Rinkaku: adultos, 520 yenes
Consulte los detalles en el sitio web oficial
Reportaje, texto y fotografías: redacción de nippon.com.
(Traducido al español del original en japonés.)