La laca de Wajima, protagonista de la propuesta de un restaurante en Kanazawa

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El terremoto ocurrido en la península de Noto en 2024 supuso un duro golpe para la artesanía centenaria de la laca de Wajima. Un restaurante de Kanazawa promueve la belleza práctica de estos objetos lacados dándoles un papel protagonista en los platos que ofrece a sus comensales.

Objetos lacados e ingredientes locales

Crafeat, un restaurante abierto en el centro de Kanazawa en 2021 por la reconocida empresa de lacados Taya Shikkiten, toma su nombre de la mezcla de las palabras del inglés “craft” (artesanía) y “eat” (comer). El concepto del restaurante es permitir que sus comensales experimenten la esencia del wajimanuri (la artesanía tradicional de la laca de Wajima, en la península de Noto) junto con ingredientes de origen local. En el bar del primer piso se sirven platos japoneses informales, mientras que en el segundo piso se ofrecen menús elaborados con ingredientes de la prefectura de Ishikawa.

Los clientes pueden disfrutar de sabores locales mientras comen platos servidos en vajilla lacada. Los chefs y el personal comparten las historias que hay detrás de estas piezas artesanales, transmitiendo su encanto. Taya Takahiro, quien dirige el restaurante, afirma que la excelencia de la laca de Wajima solo puede comprenderse al utilizarla. “La experiencia gastronómica es algo que incluye incluso la suavidad de la vajilla al tocar los labios y la sensación de su temperatura en las manos.”

Comensales disfrutan de los platos servidos en cajas apiladas diseñadas por Taya Takahiro. (© Nakahara Mieko)
Comensales disfrutan de los platos servidos en cajas apiladas diseñadas por Taya Takahiro. (© Nakahara Mieko)

Uno de los entrantes de un día consistía en un plato en el que los comensales mezclaban ostras iwagaki con una salsa elaborada a partir de pepinos locales rallados, utilizando una cuchara de laca. El plato se servía en una caja apilable de dos niveles decorada con un diseño pop inspirado en las cuatro estaciones, creada por Taya.

Estas cajas apilables cuentan con cuatro tapas diferentes, cada una de las cuales representa cada una de las estaciones a través de escenas de cuentos populares: la de primavera muestra a Hanasaka Jīsan bajo cerezos en plena floración; en la de verano vemos a la princesa Kaguya contemplando un monte Fuji rojo; en la de otoño aparece Momotarō y sus compañeros animales ideando un plan para derrotar a temibles oni mientras hojas otoñales giran a su alrededor, y en el invierno se retrata a un anciano rezando a Kasajizō mientras cae la nieve.

“Las cajas apilables suelen utilizarse para los platos de osechi de Año Nuevo, pero aquí las presentamos con cuatro tapas distintas que representan las estaciones, de modo que pueden cambiarse como si fueran ropa de temporada y disfrutarse durante todo el año”, explica Taya. “Los diseños incorporan una técnica tradicional de la laca de Wajima llamada togidashi makie, en la que el oro emerge suavemente desde el interior de la laca coloreada. Para el diseño del monte Fuji también utilizamos una técnica que hace que la luz se perciba de manera diferente según el ángulo desde el que se observe”.

Los platos del menú se eligen teniendo en cuenta la vajilla y los cubiertos de wajimanuri. El chef Okumura Jin creó un menú de platos ligeros y fáciles de comer para que los comensales pudieran apreciar en su boca la textura de las cucharas lacadas. “Es como el maridaje de vinos. Piensas qué tipo de cocina encajaría mejor con cada pieza”, señala.

La vajilla lacada utilizada en el menú degustación puede alcanzar un valor de hasta dos millones de yenes. Muchos clientes quedan tan impresionados por la sensación de la laca adaptándose suavemente a sus manos que deciden comprar piezas en el mismo momento.

Taya se sintió motivado a poner en marcha Crafeat tras preocuparse al ver que el wajimanuri se utilizaba cada vez menos en la vida cotidiana, al haberse convertido principalmente en una artesanía decorativa de alta gama. Fue durante la pandemia de la COVID-19, cuando el turismo se detuvo, cuando concibió la idea. Al permitir que la gente experimente de forma accesible la calidad del wajimanuri en Kanazawa, capital de Ishikawa, esperaba animar a más personas a visitar Wajima y la península de Noto, otras zonas de la misma prefectura.

Taya Takahiro en el restaurante Crafeat, en Kanazawa. (© Nakahara Mieko)
Taya Takahiro en el restaurante Crafeat, en Kanazawa. (© Nakahara Mieko)

Asumir un papel más importante tras la catástrofe

Esta zona terminaría adquiriendo un mayor significado y una mayor responsabilidad.

El día de Año Nuevo de 2024, un gran terremoto golpeó la península de Noto, provocando grandes daños en Wajima. Fábricas y oficinas de la ciudad quedaron completamente destruidas. Una galería de laca de Wajima que estaba siendo construida por Taya Shikkiten y que se encontraba cerca de su finalización se incendió tras el temblor. La destrucción de lo que se habían construido a lo largo de muchos años dejó un profundo sentimiento de pérdida.

Taya Takahiro sostiene un cuenco lacado hallado en un taller de Wajima cuya planta baja había quedado destrozada. El 16 de enero de 2024. (© Jiji)
Taya Takahiro sostiene un cuenco lacado hallado en un taller de Wajima cuya planta baja había quedado destrozada. El 16 de enero de 2024. (© Jiji)

Aunque profundamente desanimado, Taya decidió seguir adelante, pensando: “Puede que pasen muchos años antes de que Wajima vuelva a prosperar como una ciudad renovada. Pero empezaré por lo que esté en mi mano”. Tomó la determinación de dar a conocer la laca de Wajima, especialmente en un momento en que el flujo turístico se había detenido.

En los dos años siguientes, fue construyendo gradualmente un núcleo que conectaba la producción y venta de la laca de Wajima con el turismo. Limpió el terreno donde se encontraba la sede de la empresa, que se había derrumbado, instaló diez casas prefabricadas tipo tráiler y las transformó en galerías, oficinas y alojamientos, poniendo en marcha un nuevo negocio. En julio de 2025, el taller reabrió por completo. Trabajó para que la gente apreciara Noto y la laca de Wajima, con la esperanza de atraer de nuevo a visitantes a la región. Sus iniciativas en Crafeat también continuaron.

En Wajima, aunque se ha avanzado en la demolición de los edificios dañados, todavía quedan muchas zonas convertidas en solares vacíos, como el mercado matutino, un conocido destino turístico que sufrió un gran incendio. Precisamente por eso Taya Shikkiten destaca como una fuente de esperanza en la ciudad. “Vamos a revitalizar la península de Noto no a través del voluntariado, sino mediante los negocios. Al convertir el wajimanuri en una actividad empresarial viable y devolver los beneficios a la comunidad, creo que podemos contribuir a la reconstrucción de la ciudad”, afirma Taya.

Se instalaron casas prefabricadas en el recinto de la sede central de la empresa y se transformaron en galerías, oficinas y alojamientos. (© Taya Shikkiten)
Se instalaron casas prefabricadas en el recinto de la sede central de la empresa y se transformaron en galerías, oficinas y alojamientos. (© Taya Shikkiten)

Una artesanía tradicional con 500 años de historia

El wajimanuri es una de las artesanías con laca más representativas de Japón y está designado como un bien cultural inmaterial de importancia. Esta vajilla lacada se elabora con maderas como el olmo japonés (keyaki) y combina una belleza brillante con una gran durabilidad, lo que la hace ideal para su uso cotidiano. Su atractivo crece con el paso del tiempo, y posee una belleza que nace de su funcionalidad y practicidad.

Se cree que la pieza de wajimanuri más antigua que se conserva es una puerta lacada en bermellón, que data de 1524, preservada en el santuario Jūzō, en Wajima. En sus inicios, esta técnica era utilizada principalmente por la gente común, antes de extenderse a las clases samurái y de mercaderes, y hacia finales del siglo XVI ya era conocida tanto dentro como fuera de Japón como una de las principales técnicas de lacado del país.

La laca de Wajima, cuya belleza reside en su uso cotidiano. (© Tajima Shikkiten)
La laca de Wajima, cuya belleza reside en su uso cotidiano. (© Tajima Shikkiten)

Uno de los factores que contribuyeron a su prestigio es el método de aumentar su durabilidad mezclando en la laca una tierra de diatomeas procedente de Wajima, llamada jinoko, para formar la capa base. También se desarrollaron técnicas como el nunogise, mediante la que se refuerza con tela las partes débiles de la base de madera, como los bordes frágiles y las uniones, y el honkataji, en el que se aplican múltiples capas de laca. Taya se quedó impresionado al encontrar piezas de laca entre los escombros del taller que ni siquiera se habían agrietado. “Me hizo darme cuenta una vez más de lo resistentes que son”, afirmó.

Las decoraciones de la superficie de la laca, llamadas makie, se elaboran pintando dibujos o patrones con laca y espolvoreando polvo de oro o plata antes de que se seque. Existen diez niveles distintos de polvo de oro según su finura, que se utilizan para crear profundidad y volumen. “La sensación de profundidad en motivos como los pinos se logra utilizando diferentes grados de polvo de oro”, explica Taya. “Es como la pintura a tinta definitiva, ¿no? La laca se endurece lentamente. Al principio es tan suave como la piel de un bebé, y con el tiempo se vuelve más dura. Además, cuanto más se usa la vajilla lacada, más desarrolla una textura única que se adapta suavemente a la mano.”

Un regalo para el presidente de Estados Unidos

La producción de wajimanuri se lleva a cabo mediante una división del trabajo. El papel de Taya es supervisar a los artesanos y encargarse de la planificación, el diseño y la comercialización de los productos. Aunque se mantiene fiel a la tradición, también ha impulsado iniciativas para aplicar el wajimanuri a una variedad de productos, como utensilios para té chino, estilográficas estadounidenses, joyeros y cajas para relojes.

En la cumbre Japón-EE. UU. de abril de 2024, cuando el primer ministro Kishida Fumio visitó la Casa Blanca, los regalos que entregó al presidente Joe Biden fueron tazas de café de wajimanuri y un bolígrafo fabricado por Taya Shikkiten. Kishida explicó a Biden que estos artículos habían sido creados especialmente para la ocasión por un joven artesano afectado por el terremoto.

Las tazas para café de wajimanuri de Taya Shikkiten obsequiadas al expresidente de Estados Unidos, Joe Biden. (© Taya Shikkiten)
Las tazas para café de wajimanuri de Taya Shikkiten obsequiadas al expresidente de Estados Unidos, Joe Biden. (© Taya Shikkiten)

Aunque cuesta imaginar que los cuencos tradicionales de wajimanuri se utilicen en los hogares occidentales a la hora de comer, los joyeros o los artículos para el hogar acabados con las técnicas de laca de Wajima sin duda serían muy apreciados por su belleza. Esto forma parte del esfuerzo por aplicar el wajimanuri en diversas formas y aumentar su visibilidad, preservando la tradición al tiempo que se abre un nuevo camino.

El wajimanuri ha evolucionado con los tiempos y seguirá adaptándose. Por su parte, Taya tiene la intención de seguir avanzando. “Queremos hacer bien nuestro trabajo y mostrar, aunque sea poco a poco, cómo avanza la reconstrucción”, afirma.

Después de disfrutar de una comida elaborada con ingredientes locales, los comensales de Crafeat pueden adquirir objetos de laca con los mismos diseños que las piezas que han utilizado. (© Nakahara Mieko)
Después de disfrutar de una comida elaborada con ingredientes locales, los comensales de Crafeat pueden adquirir objetos de laca con los mismos diseños que las piezas que han utilizado. (© Nakahara Mieko)

(Imagen del encabezado: objetos lacados de Taya Shikkiten presentados durante una comida de varios platos en Crafeat. © Nakahara Mieko.)

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