El padre del aprendizaje profundo es japonés
Pese al mencionado retraso, en Japón hay un potencial latente.
La primera persona del mundo que habló de la idea del aprendizaje profundo fue de hecho un japonés. En 1980 Fukushima Kunihiko, miembro entonces del Centro de Investigación de Tecnologías de Radiotelevisión de la NHK, habló de un dispositivo al que llamó “Neocognitron”. Aunque este aparato podía reconocer caracteres, pasó prácticamente desapercibido, si bien es cierto que con el paso del tiempo este primer dispositivo ha sido considerado como el alma de la tecnología de computación que ha ido evolucionando hasta hoy. Por otra parte, las bases de la tecnología del aprendizaje profundo las encontramos en la investigación de las redes neuronales, cuyo pionero fue el profesor emérito de la Universidad de Tokio Amari Shun’ichi. A pesar de que supera ya los 80 años, el profesor Amari sigue lleno de vitalidad y es frecuente oir su nombre en conferencias sobre el aprendizaje profundo.
¿Se trata de dos ejemplos aislados de japoneses que han jugado un papel fundamental en el mundo? En absoluto. Y para prueba de ella el siguiente texto: “Vamos a aumentar la productividad del sector servicios (los trabajos que se realizan en oficinas). Y para ello no utilizaremos solo texto, sino también imágenes y sonido”.
A primer vista parece que esta frase podría ser el lema de cualquier empresa emprendedora reciente, tal vez una dedicada al aprendizaje profundo. O quizás a muchas personas les recuerde la misión de Google: “Organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil”.
El mundo fija su atención en el “proyecto para crear computadoras de quinta generación” de Japón
En realidad la anterior frase forma parte de la propuesta de un proyecto para crear computadoras de quinta generación que comenzó en 1982 como parte de un proyecto nacional a gran escala en el campo de la IA.
Este proyecto es anterior a la aparición de las computadoras personales, y contó con un presupuesto de 57.000 millones de yenes otorgado por el Ministerio de Comercio Internacional e Industria de esa época para investigar la IA. Muchos investigadores de primer nivel visitaron Japón después de esta iniciativa, y se dice también que en los Estados Unidos y Europa se produjeron importantes debates para contrarrestar esta estrategia japonesa.
No obstante, parece que en 1982 esta iniciativa era demasiado vanguardista para su época. Es una idea que incluso hoy sería útil sin problema. O mejor dicho, es el tipo de iniciativa que precisamente hoy sería valiosa sin duda. Se suele decir sin embargo que el proyecto para crear computadoras de quinta generación fracasó porque era demasiado avanzado para su tiempo y no se supo dilucidar la dirección correcta que debía seguir su desarrollo tecnológico.
En aquella época no se tenían datos suficientes. Internet todavía no se había extendido por el mundo, no existía la web, y no había manera de aumentar la productividad del sector servicios. Pero si volvemos la vista atrás unos treinta años podemos afirmar que realmente este proyecto iba en la dirección correcta.
A veces imagino que de haber aparecido la web una década antes, Japón habría ocupado el lugar de lo que hoy Silicon Valley representa. Dicho proyecto, puesto en marcha en la época del rápido crecimiento económico de Japón, puede considerarse como el punto clave en el que Japón se acercó más al estatus de “primera potencia”. Al investigar sobre este proyecto para crear computadoras de quinta generación me ha sorprendido más su fuerte voluntad de llegar a ser número uno y la estrategia para conseguirlo, que sus contenidos tecnológicos.
El potencial de Japón en la inteligencia artificial
En adelante el desarrollo de la IA tendrá un gran impacto en numerosos campos como la automoción, la maquinaria industrial u otros sectores manufactureros, en infraestructuras sociales como el transporte o la logística, en la prevención del crimen y en la seguridad, en la robótica, en la medicina y la enfermería, etc. El valor añadido de este impacto será enorme.
A decir verdad, Japón es un país ideal para la inteligencia artificial, y expongo varias razones a continuación.
1: Más necesidades ante una población altamente envejecida y en disminuciónA medida que la población disminuye surge la necesidad de aumentar la productividad, por lo que existe una alta demanda social de IA (o mejor dicho, de IA aplicada a la tecnología robótica).
2: Una amplia disposición de recursos humanos relacionados con la IAJapón también cuenta con una gran cantidad de recursos humanos gracias al proyecto para la creación de computadoras de quinta generación. Los que por aquel entonces eran estudiantes son hoy los profesores que educan a las nuevas generaciones. La Asociación Japonesa de Inteligencia Artificial cuenta hoy con 3.000 miembros, un grupo numeroso si lo comparamos con los 5.000 o 6.000 miembros de la Asociación para el Avance de la Inteligencia Artificial (AAAI, por sus siglas en inglés) de ámbito mundial. Aunque por contraste, las asociaciones relacionadas con tecnologías de la información en Japón cuentan con menos miembros. Por otra parte, en Japón muchas personas han vivido el primer y segundo boom de la IA, por lo que hay un alto nivel de comprensión de la materia.
3: Una tecnología que requiere inteligencia y seriedadLa interconexión de las distintas fuentes de información es lo que da valor a internet, y los negocios que triunfan son los que logran dar una respuesta a las necesidades de hoy en día. El valor no cambia en el IA, pero tiene una comprensión matemática de sus fundamentos, y en ella es importante la configuración exacta de todos los parámetros. Es este precisamente el talento por el que destacan los ingenieros de la industria manufacturera.
4: El idioma no importaEn internet el idioma se presentaba absolutamente como una barrera insalvable. Sin embargo la IA, que funciona con algoritmos, no sufre apenas la desventaja de la diferencia entre los idiomas.
5: Una fuerte conexión con el hardwareEs muy probable que podamos vender la IA integrada en algunos productos, el que ha sido hasta ahora uno de los más exitosos patrones de negocios de Japón. El aprendizaje profundo tiene una estrecha relación con la tecnología de sensores y la robótica, algo que ayudará a impulsar la fuerza de Japón en este campo.