Motivos para los tweets negativos
En esta época no podemos ignorar la función de las redes sociales como plataformas de comunicación lingüística. ¿Qué opinan sobre ese consumo lingüístico en ellas quienes confeccionan los diccionarios, en su calidad de guardianes del idioma?
Iima trata de expresarse en Twitter como representante del japonés y del mundo de los diccionarios, pero le resulta arduo mantener un debate dada la ingente cantidad de mensajes que se escriben en la plataforma. Además, asegura que si no coloca las etiquetas y hashtags (palabras clave precedidas de una almohadilla, #; un sistema que permite que vean el mensaje usuarios que no nos están siguiendo, independientemente también del tiempo) adecuados, o si no sigue las reglas de cada plataforma o usa la jerga de cada una, si no busca el “impacto” correcto, al final casi nadie lee lo que escribe.
Existen muchos mensajes referentes al idioma en las redes sociales, pero son aquellos que señalan errores los que más se comparten.
“Cuando una entrada es crítica es más proclive a ser popular, es decir, a difundirse de forma explosiva. Por ejemplo, es frecuente que se escriba a modo de cotilleo algo como ‘El famoso X ha dicho Y en televisión, cuando lo correcto sería que hubiera dicho Z. Parece mentira que alguien que habla tan mal japonés salga en televisión’. Un tweet de este tipo se comparte mucho. Yo también podría conseguir muchos retweets con esta estrategia, criticando cómo hablan las personas. Pero no quiero hacerlo”.
El deseo de hacerse viral es algo que conduce a este tipo de mensajes críticos que se comparten masivamente. Iima también cree que el propio japonés cuenta con una característica que favorece esta tendencia negativa.
“Lo cierto es que las palabras con significados negativos son mucho más numerosas que las positivas. Por ejemplo, en comparación con los adjetivos para expresar emociones positivas como ureshii (feliz), tanoshii (divertido), omoshiroi (interesante) o arigatai (de agradecer) son mucho más numerosos los adjetivos como tsurai (duro), kanashii (triste), sabishii (solitario), setsunai (desgarrador), wabishii (pobre), kurushii (doloroso), nikui (odioso), yurushigatai (imperdonable), imaimashii (molesto), iradatashii (irritante), urayamashii (envidiable), netamashii (envidioso), kuyashii (humillante), kowai (aterrador), osoroshii (pavoroso), hazukashii (embarazoso)… y una cantidad aplastante de variaciones. Hay muchos adjetivos así, por lo cual es más fácil que se usen al escribir. Y otra razón por la que creo que es más común usar adjetivos negativos es algo inherente al ser humano: el hecho de que cuando tenemos algo de lo que quejarnos, sentimos la necesidad de hacerlo”.
Y es cierto que cuando queremos mostrar nuestro acuerdo o aprobación hacia un mensaje basta con hacer click en el botón de “me gusta”, y normalmente no llegamos a escribir nada. Quizá nos dé la sensación de que hemos escrito más cuando usamos adjetivos para hablar de nuestra insatisfacción o desacuerdo que cuando añadimos simplemente “contento” o “divertido”.
Es imposible entenderse por completo, pero…
Los tweets con críticas o quejas que se comparten a veces dan lugar a un estallido de ira. En 2017 la Agencia de Asuntos Culturales realizó una encuesta a nivel nacional entre 3.500 hombres y mujeres mayores de 15 años denominada “Encuesta de opinión pública sobre el japonés”, a la cual contestó un 60 %, y según la cual un 2,8 % de los encuestados reconocían participar a veces o a menudo en ataques de ese tipo en Internet.
“A mí me parece que un 10 % del total de retweets y me gusta que reciben esos mensajes no son más que opiniones mal fundadas o insultos. No deberíamos tratar de contestarlos; no es bueno ni para la salud física. Para poder desenvolverse en la red es necesario ser capaz de ignorar mucha información”.
Saber ignorar a algunas personas y no permitir que nos afecten es algo importante; desde ese planteamiento nacen las clasificaciones que mencionábamos antes en el texto, sobre las personas que no comprenden; Iima añade:
“Incluso consiguiendo que no nos afecte nada, podemos encontrarnos con oyentes difíciles; pese a recordar que nunca podremos entendernos completamente unos a otros, es importante seguir intentando comunicarnos”.
Texto: Okajima Kaori
Imagen del encabezado: Graphs/PIXTA
