Información exhaustiva y consultas previas por parte de JR Hokkaidō
El informe indica también que, además de ponderar los cambios necesarios en la operación de estaciones y trenes y el aumento de las tarifas observando debidamente la situación regional, JR Hokkaidō debe asegurarse de publicar toda la información relevante y de efectuar las consultas previas pertinentes a las partes interesadas. Respecto a las iniciativas para fomentar el uso del ferrocarril, el documento señala la necesidad de implementar las medidas debatidas entre todos los actores interesados —empezando por la propia JR Hokkaidō y los Gobiernos locales del territorio que cubren las rutas ferroviarias— y atendiendo a las circunstancias propias de cada línea.
Las recomendaciones también instan a JR Hokkaidō a modificar los horarios de tren priorizando la coordinación con otros medios de transporte como el autobús, y elevar los estándares de confort mejorando las estaciones y los servicios que se ofrecen dentro de los trenes. En cuanto al sistema de separación entre infraestructura y operación propuesto por la compañía, el informe advierte de la dificultad de trasladarlo a la realidad por la carga que supondría para los Gobiernos locales de Hokkaidō, que ya se hallan en una situación financiera precaria.
Por lo que respecta a las acciones que deben emprender las autoridades regionales, el informe afirma que hay que empezar cuanto antes a buscar soluciones al problema de la sostenibilidad de los ferrocarriles, ya que los recursos de las compañías de transporte y la ayuda del Gobierno central no bastan para garantizar su continuidad. Como ejemplos concretos el informe propone mejorar el atractivo y la comodidad de las estaciones, ofrecer servicios de venta dentro del tren —ambulantes o con tiendas— y ceder o alquilar vagones para desarrollar actividades del sector de servicios.
Con vistas a la inauguración de la línea Hokkaidō Shinkansen que llegará a Sapporo en 2030, el informe también define el papel que deberán desarrollar en adelante los organismos implicados, asignando al Gobierno de Hokkaidō las siguientes tareas: 1) esbozar el perfil futuro de la red de transporte público; 2) participar activamente en los consejos regionales; 3) solicitar medidas de ayuda enérgicas al Gobierno central; 4) prestar colaboración y ayuda en las iniciativas regionales para la continuación de la red ferroviaria, y 5) implementar medidas de promoción del uso del ferrocarril en áreas extensas.
La puesta en marcha de los consejos con los Gobiernos locales: un año clave
La medida de subsanar las pérdidas con los beneficios operativos de los fondos para estabilizar la gestión, que se decidió al dividir y privatizar el ferrocarril público, no sirve como solución del problema en el contexto actual de Hokkaidō, y sigue arraigada la opinión de que el Gobierno central debe prestar una ayuda decisiva a JR Hokkaidō para mantener la red ferroviaria.
Sin embargo, el Gobierno central se mantiene inflexible al sostener que ya facilita la debida ayuda a JR Hokkaidō y que son las autoridades regionales las que deben tomar la iniciativa para atajar el problema de manera independiente. Uno de los motivos tras esta postura es la idea de que, para garantizar las necesidades mínimas de transporte público en Hokkaidō, basta con añadir rutas de autobús y que no es indispensable priorizar los ferrocarriles.
Por otro lado, en el Gobierno central ya se ha establecido un equipo para discutir los problemas de JR Hokkaidō. Mientras que en abril de 2017 se erigió un consejo entre los Gobiernos locales del recorrido de la línea Sōya y JR Hokkaidō, las autoridades de otras zonas abastecidas por el tren también entablan debates sobre el sistema ferroviario. El próximo año será un período clave para definir la posición del ferrocarril dentro del transporte público de la región y como red de conexión entre las zonas urbanas, así como para hallar el modo de seguir conservando el sistema ferroviario de Hokkaidō.
Fotografía del encabezado: La estación de Mashike de la línea Rumoi en enero de 2014. Sus instalaciones quedaron abandonadas en diciembre de 2016, cuando JR Hokkaidō interrumpió el servicio de trenes entre Rumoi y Mashike. (NOBU/PIXTA)