Un hombre correcto y atento con todo el mundo

En la rueda de prensa que ofreció en febrero, preguntado sobre el momento en que fue consciente de cuál era su destino, el Príncipe Heredero dijo que poco a poco, mientras observaba al Emperador y la Emperatriz, se dio cuenta de la posición que ocupaba y de que en el futuro se convertiría en Emperador de Japón. Aunque la Familia Imperial viva unida, su entorno no tiene mucho que ver con el de una familia ordinaria, pues sus miembros viven rodeados de una gran cantidad de funcionarios de la Agencia de la Casa Imperial y de personal de seguridad. Esa conciencia de que un día llegaría a ocupar el trono debió de surgir en él de la forma más natural.

Incluso dentro de la misma Familia Imperial, quienes ostentan los cargos de Emperador y Príncipe Heredero ven reducida su vida privada en mayor medida que el resto. Los miembros de la familia imperial, durante su época estudiantil, participan con sus compañeros en algunos viajes por las regiones de Japón organizados por su centro de estudios, y en esos casos los alcaldes y otros responsables políticos locales o regionales suelen solicitar que se les permita saludar a tan insigne visitante, sea a título público o privado. Otros miembros de la Familia Imperial pueden esquivar estos encuentros escudándose en que su viaje es privado, pero el Príncipe Heredero siempre ha aceptado estas peticiones bajo la condición de que no se derivasen molestias para sus acompañantes. En esta actitud se ve su empatía hacia quienes expresan su deseo de saludarlo.

Sus amigos y allegados muestran unanimidad al destacar lo considerado con los demás que ha sido Naruhito desde su más tierna infancia. Los funcionarios de la Agencia de la Casa Imperial, exceptuados los cargos más cercanos a la familia imperial, apenas tienen oportunidad de hablar con los Emperadores ni con el resto de los miembros de la familia. Yo no me encontraba entre las personas más próximas al Príncipe Heredero, así que tampoco tuve oportunidad de saber cómo se desarrolla su vida cotidiana. Pero, como encargado de prensa, sí que tengo la experiencia de haberlo acompañado en algunos viajes al extranjero.

En 1991, antes de casarse, lo acompañé en sus visitas oficiales a Marruecos y Reino Unido. Fuimos cinco funcionarios de la Agencia de la Casa Imperial, incluyéndome a mí. Los otros cuatro pertenecían al servicio del Príncipe Heredero, estando entre ellos su responsable, así que yo era el único representante de la oficina central de la agencia. Tras un periplo de dos semanas, regresamos a la residencia del Príncipe Heredero por la noche. Cuando me disponía a retirarme tras haber intercambiado saludos con el jefe del personal del Palacio de Akasaka, el Príncipe Heredero se dejó ver casualmente por el despacho. Creo que yo le di las gracias a modo de saludo de despedida, pero él me retuvo, diciéndome: “Yamashita-san, gracias por su trabajo. ¿No le apetece beber algo?”.

Nos sentamos los dos en las sillas del despacho y compartimos nuestros recuerdos del viaje. Creo que fue una muestra de consideración hacia el único representante de la oficina central que lo había acompañado y con el que previsiblemente no volvería a encontrarse durante algún tiempo. El viaje estuvo repleto de actos oficiales y la diferencia horaria con los países visitados era grande, así que, supongo, el Príncipe Heredero debía de estar muy cansado. Yo tenía entonces un cargo muy modesto en la oficina y el trato que me dispensó me hizo sentir un gran agradecimiento. Esto no pasa de ser un pequeño testimonio personal, pero sus colaboradores más próximos coinciden todos en decir que Naruhito es igualmente respetuoso y considerado con todos, trátese del primer ministro o de cualquier ciudadano de a pie.

Un gran interés en todos los problemas relativos al agua

La Casa Imperial va cambiando con la época. Pero, claro está, hay cosas que deben cambiar y cosas que no deben cambiar. Juzgar cuáles deben y cuáles no desde una perspectiva puramente burocrática es muy difícil. Siempre es recomendable acudir al Emperador para conocer su parecer. Lógicamente, también las funciones públicas desempeñadas por el Emperador deben cambiar con el tiempo. El propio Príncipe Heredero ha manifestado que “es necesario obtener una imagen precisa de lo que se exige de la Casa Imperial en cada momento y desarrollar unas funciones públicas acordes a la época”.

Actualmente, el Príncipe Heredero dirige su interés hacia el agua, que es uno de los temas más importantes que afectan a la humanidad. Es el primer miembro de la Familia Imperial en haber ejercido como presidente honorario de la Junta Consultiva sobre el Agua y el Saneamiento de las Naciones Unidas, y entre sus actividades ha dictado varias conferencias sobre el tema tanto en Japón como en el extranjero. Según él mismo declaró en la rueda de prensa ofrecida con motivo de su cumpleaños en 2005, otros problemas de su interés son los servicios sociales dirigidos a los niños y a los ancianos en esta época de rápido envejecimiento social y escasos nacimientos, el problema de la educación de los niños, el intercambio cultural internacional y la forma de promover las relaciones amistosas entre Japón y el resto de los países. Vamos a ver en qué se traducen todos estos intereses y con qué imagen se presenta el nuevo Emperador ante el pueblo japonés.

Además, al margen de sus funciones públicas y de su actividad investigadora, el Príncipe Heredero tiene un amplio repertorio de aficiones, pues le gusta el tenis, el montañismo, el jogging, tocar la viola y otras muchas cosas. Nos alegraría saber que sigue cultivando el trato humano directo y franco que entraña la práctica de estas actividades.

Estoy convencido de que la amabilidad que adorna la personalidad del Príncipe Heredero se manifestará a través de todas sus actividades y le ganará la confianza y el aprecio de todos, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

Fotografía del encabezado: reunión bajo el lema “El agua y los desastres”, sostenida durante el Foro Mundial del Agua en Brasilia (Brasil) el 19 de marzo de 2018. El Príncipe Heredero de Japón fue el encargado de pronunciar el discurso de apertura. (Fotografía: Jiji Press)