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Macetas de musgo silvestre.
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Terrario con musgo y dos figuritas.
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Bosque de Yakushima. Caminar por un entorno natural lleno de musgo es uno de los principales atractivos de las rutas de senderismo de esta isla.
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Musgo y flores de cerezo. Ambos guardan una estrecha relación con la cultura japonesa.
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Jardín tradicional del templo Eigen (Shiga), todo un ejemplo de la filosofía del wabisabi.
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Jardín tradicional del Museo de Arte Casa Nakano (Niigata). El uso del musgo en la jardinería es un elemento característico de la cultura japonesa.
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Jardín japonés del templo Saihō o Koke-dera (Kioto), Patrimonio de la Humanidad.
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Jardín de musgo del templo Sanzen’in Monzeki (Kioto). El musgo cubre completamente el jardín y, por lo tanto, es del tipo moqueta.
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Jardín de musgo del templo Ryōtan (Shiga). Es un jardín del tipo natural en el que el musgo representa una isla y las piedras, montañas.
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Jardín del templo Tōfuku (Kioto). Las piedras y el musgo evocan, de forma impresionante, los escaques de un tablero de damas o ajedrez. Se trata, pues, de un jardín del tipo estampado.
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Jardín tradicional del Museo de Arte de Hakone (Kanagawa). Los abundantes cambios de este paisaje hacen posible que crezcan diversos tipos de musgo.
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Racomitrium japonicum, un tipo de musgo delicado y de un verdor especial. El musgo es un ser vivo muy sensible a los cambios medioambientales debido a que absorbe todos los nutrientes desde su superficie.
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Musgo capilar agrietado tras secarse por el efecto isla de calor urbana. Los jardines de musgo corren peligro.
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Ōdaigahara (Nara) era un bosque de musgo. Sin embargo, en tan solo treinta años, su superficie ha quedado completamente cubierta por la hierba de bambú. El bosque se fue deteriorando, entre otras causas, por culpa de los ciervos, que lo utilizaban como alimento.