-
Numerosas creaciones se exhiben en el hall de entrada de la sede de Oigo Seisakusho, que nada tienen que envidiar a los tesoros artísticos expuestos en los museos.
-
La Campana de la Paz de Hiroshima (Fotografía cortesía de Oigo Seisakusho).
-
Fundidos cobre y estaño en el horno de fusión alimentado por gas, se procede a verter la aleación en los moldes de fundición.
-
La campana en bruto recién sacada del molde es bruñida a mano por el artesano. Al fondo, otro operario trabaja en una figura de Buda.
-
La campana de veinticinco toneladas entregada a un templo de Taipei (foto de la izquierda) y la encargada por un templo de la ciudad de Katō, en la prefectura de Hyōgo, que con sus cuarenta y ocho toneladas de peso es la más grande de Japón. Ambas son obra de Oigo Seisakusho.
-
A la izquierda, la Campana de la Reconstrucción de Kamaishi, frente a las estación de ferrocarril de dicha ciudad. A la derecha, la Campana de Réquiem del Amor, colocada en la ciudad de Ōfunato. (Fotografías cortesía de Oigo Seisakusho)