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A la izquierda, el Kurisawa Blanc 2020, producto estrella del viñedo Nakazawa. A la derecha, racimos de las vides que producen su sabor claro. (Fotografía del autor)
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Kondō Ryōsuke en el viñedo de Moseusi. Para él, la producción de vino es una parte más de la agricultura. (Fotografía del autor)
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Un racimo de pinot noir en su momento de envero en Moseusi. (Fotografía del autor)
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A la izquierda, la habitación con las kvevri. A la derecha, tres productos de la bodega KONDO de Kurisawa Wines. En el extremo derecho está el Moseusi Tomo Blanc 2020, cuya producción estuvo a cargo de Tomoko, la esposa de Kondō. (Fotografía del autor)
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Chiba Shinji y su esposa Eri, de viñedos Chiba. Producen en esta zona desde 2014. (Fotografía del autor)
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A la izquierda, uvas bacchus del viñedo Chiba, aproximadamente un mes antes de su cosecha. A la derecha, un conejo tan bonito como peligroso invadiendo el viñedo. Solo queda la esperanza de que las uvas puedan madurar sin problemas. (Fotografía del autor)
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Miyamoto Ryōhei ,de la bodega Miyamoto, con vides recientemente sembradas. Antes de dedicarse a los vinos fue cocinero y repostero. (Fotografía del autor)
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Miyamoto con el clon MV6, el pilar de su pinot noir. Se cree que este clon tiene raíces en las uvas clos de vougeot de Borgoña. Miyamoto señala que su gusto es fuerte y tienden a quedarse sus sabores ácidos. Además, maduran rápidamente aun en las tierras de Hokkaidō. (Fotografía del autor)