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Una hilera interminable de cerezos de la variedad ōyamazakura o Prunus sargentii (imagen cortesía de la Asociación de Turismo del monte Iwaki).
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El monte Iwaki aún nevado y las hileras de árboles se reflejan en el agua y conforman una bella estampa (imagen cortesía de la Asociación de Turismo del monte Iwaki).
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Es posible pasear bajo un arco de cerezos (imagen cortesía de la Asociación de Turismo del monte Iwaki).
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Las ramas de los cerezos llorones de la variedad yaebeni shidarehiganzakura trazan una hermosa curva cuando han florecido por completo (imagen cortesía de la Asociación de Turismo y Convenciones de Morioka).
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La imagen de los cerezos llorones si nos situamos debajo de ellos y alzamos la vista es impactante (imagen cortesía de la Asociación de Turismo y Convenciones de Morioka).
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Se puede dar un paseo por el recinto de la depuradora para contemplar los cerezos en flor (imagen cortesía de la Asociación de Turismo y Convenciones de Morioka).
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Los cerezos florecen sobre los arriates de las flores de colza, como si el rosa de unos se superpusiera sobre el amarillo de las otras (imagen cortesía del Departamento de Asuntos Generales y Planificación de Ōgata).
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La mezcla de los cerezos con las flores de colza se caracteriza por la suavidad de sus tonos (imagen cortesía del Departamento de Asuntos Generales y Planificación de Ōgata).
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El trenecito, tanto para niños como para adultos, circula únicamente cuando hace buen tiempo (imagen cortesía del Departamento de Asuntos Generales y Planificación de Ōgata).