Los parques nacionales de Kansai: sitios sagrados conectados por montañas y paisajes de costas variadas
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El sendero Nakahechi, uno de los antiguos caminos de Kumano. (Fotografía: Unión Turística de la Prefectura de Wakayama.)
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El monte Yoshino teñido de rosa pálido durante la floración de los cerezos yamazakura en primavera nos ofrece una verdadera vista de mil árboles. (Fotografía: PIXTA.)
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Los montes Busshōgadake, Hakkyōgatake, Shichimensan y Misen de la sierra de Ōmine. (Fotografía: PIXTA.)
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La vista otoñal desde el precipicio de Daijagura, en Ōdaigahara, con cerca de 800 metros de caída.
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Una embarcación turística que cruza la garganta de Dorokyō en medio del paisaje otoñal. (Fotografía: Unión Turística de la Prefectura de Wakayama.)
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El santuario Kumano Hongū Taisha (ciudad de Tanabe). (Fotografía: Unión Turística de la Prefectura de Wakayama.)
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El santuario Kumano Hayatama (ciudad de Shingū). (Fotografía: Unión Turística de la Prefectura de Wakayama.)
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El río Kumano, conocido como el “río sendero del peregrinaje”. (Fotografía: Unión Turística de la Prefectura de Wakayama.)
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Hashigui-iwa, en Kushimoto-chō, donde se pueden encontrar cerca de 40 rocas de diversas formas y tamaños. (Fotografía: Unión Turística de la Prefectura de Wakayama.)
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Los patrones de viento en la arena, conocidos como fūmon, cambian constantemente el aspecto y diseño de las dunas de Tottori. (Fotografía: Prefectura de Tottori.)
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Guijarros de diferentes colores en la playa de Goshiki. (Fotografía: PIXTA.)
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El banco de arena Shōtenkyō que separa el mar del Japón (izquierda) y la bahía de Kumihama. Su nombre tiene origen en su parecido con Ama-no-hashidate. (Fotografía: PIXTA.)
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La vista del arrecife desde el acantilado de la playa de Hiyoriyama. Al fondo, la isla Nochigashima con unas chozas en las que se dice que el protagonista del cuento de hadas Urashima Tarō abrió una caja misteriosa. (Fotografía: Oficina Central de Turismo de Hyōgo.)
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La roca Hasakari-iwa, que se dice que quedó atrapada cuando se rompió el techo de la cueva. (Fotografía: Oficina Central de Turismo de Hyōgo.)
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La isla de Sengan Matsushima, en el centro a la izquierda de la costa de Uradome. Se dice que Ikeda Tsunakiyo, el segundo señor feudal del dominio de Tottori, prometió otorgar mil monedas de plata a quien pudiera transportar esas rocas con sus pinos a su jardín. (Fotografía: prefectura de Tottori.)
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En las dunas de Tottori se puede disfrutar de paseos en camellos. (Fotografía: prefectura de Tottori.)
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La silueta de las dunas en el atardecer, con el fondo de los isaribi, fuegos que se encienden en el mar para atraer a los peces. (Fotografía: prefectura de Tottori.)
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Los remolinos de Naruto aparecen entre Awajishima y la ciudad de Naruto, prefectura de Tokushima. Llegan a alcanzar hasta 30 metros de diámetro. (Fotografía: Oficina Central de Turismo de Hyōgo.)
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El parque Sennan Satoumi en Misaki-chō, Osaka, ofrece una gran variedad de diversiones marinas. (Fotografía: PIXTA.)
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Los islotes Tomogashima desde el mirador de las ruinas de la primera batería de Miyama. (Fotografía: Unión de Turismo de la Prefectura de Wakayama.)
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Las ruinas de la tercera batería de Tomogashima. (Fotografía: Unión Turística de la Prefectura de Wakayama.)
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El gran puente del estrecho de Akashi al atardecer. (Fotografía: Oficina Central de Turismo de Hyōgo.)
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La isla de Narugashima, un banco de arena de casi tres kilómetros al este de la isla de Awaji. (Fotografía: PIXTA.)
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