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Vista desde el mirador de Akechidaira. A la derecha, Nantai, el monte donde reside la deidad consagrada en el santuario de Nikkō Futarasan. Abajo, a la izquierda, la cascada de Kegon, fluyendo desde el lago Chūzenji. (Imagen de la Asociación de la Industria Turística de la Prefectura de Tochigi)
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La vista desde el mirador de la cascada de Kegon, al fondo de la plaza.
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Este mirador es gratuito. La magnificencia del paisaje deja a algunos visitantes sin palabras.
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El edificio del “elevador de la cascada de Kegon”, aledaño al mirador gratuito. El pasaje, ida y vuelta, cuesta 570 y 340 yenes para adultos en general y niños de primaria, respectivamente.
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Los elevadores que descienden en una sola parada en la masa rocosa. Cada uno con una capacidad para 30 personas.
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El largo pasillo subterráneo que conduce a los miradores. El aire es fresco en el interior del pasillo y en el mirador.
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El mirador de tres pisos. Desde su piso superior se puede disfrutar de cerca de la cuenca y los muros de roca.
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La cascada de Kegon con un arcoíris sobre su cuenca. Fotografía tomada a finales de octubre a las nueve de la mañana.
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La zona está repleta de cascadas.
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Los estudiantes que visitaron la cascada como parte de una excursión se sorprendieron cuando apareció un arcoíris.
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Una vista impresionante del acantilado desde el mirador.
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Las fracturas de la disyunción columnar se forman cuando la lava se enfría lentamente y se encoge en gran medida.
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El valle de Kegon, que se extiende en forma de V, es famoso por sus paisajes otoñales.
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La vista desde el puente de Ryūzu, situado arriba de la cascada. Al fondo se puede vislumbrar el lago Chūzenji.
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En la ribera de la cascada se encuentra el parque Ryūzu no Taki Enchi. La imagen fue tomada desde el mirador del punto medio.
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La cascada de Yutaki desde el mirador. La corriente se divide en dos casi al llegar a la cuenca.
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Hay un sendero que recorre desde Senjōgahara hasta la cascada de Yutaki. Al fondo se observa el monte Nantai.