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El local tiene un estilo nostálgico de la Asakusa del periodo Shōwa (1926-1989).
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Cada par es diferente y único en el mundo.
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Otro toque especial de este calzado es que los motivos usados en cada zapato no son simétricos.
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La piel de vacuno da un toque de elegancia al calzado y hace lucir la magnificencia de las telas de kimono. Estas zapatillas son unisex.
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El calzado que reutiliza las fajas obi con bordados delicados es más costoso que el de tela de kimono.
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Kimonos que estuvieron a punto de terminar en los vertederos se convierten en materia prima.
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El calzado es fabricado en un taller zapatero fundado en 1951.
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Cosiendo la piel con la tela de kimono.
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Los artesanos con mayor experiencia cosen las telas antiguas con máquina de coser de pedal.
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La técnica tsurikomi se utiliza para fijar la piel de la parte superior con la suela media. Todo el proceso de fabricación se hace a mano.
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Las zapatillas tienen un tacón de 25 mm. Se dice que es la altura perfecta para caminar sin problemas.
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El día del reportaje se estaban fabricando sandalias.
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Made in Asakusa, una marca que se plasma con confianza en los productos.
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Kawamura (izquierda), presidente de Potato, junto a Konishi Nanami, encargada de publicidad.