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El río Yōrō al atardecer. El recinto se encuentra tras el puente rojo de estilo taikobashi. (© nippon.com)
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“Vida y muerte continuas en el ahora eterno”, una obra que proyecta flores sobre un acantilado de estratos expuestos. (© nippon.com)
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“El valle de Yōrō y el bosque resonante”, donde los árboles cambian de color instante a instante al reaccionar ante las personas. (© nippon.com)
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“Cristal de tiempo acumulado”, donde el liquen umenokigoke —una simbiosis de hongos y algas— brilla intensamente en tonos amarillos y azules. (© nippon.com)
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“Cuerpo de vida y muerte inseparables”, donde un árbol caído expresa la continuidad de la existencia. (© nippon.com)
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“Bosque de vida autónoma y resonante”, donde objetos con forma de huevo cambian de color cuando la gente los toca. (© nippon.com)
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“Huellas estratificadas del valle”, donde una materia que alberga luz en las profundidades de la oscuridad cubre las cabezas de los visitantes. (© nippon.com)
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“Cascada que posee el bosque del valle”, donde una cortina de agua aparece de repente en medio de la espesura. (© nippon.com)
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“Pilar del ciclo continuo de la vida”, donde una columna de luz se ondula como si tuviera vida propia. (© nippon.com)
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“Oración eterna de la gruta”, donde palabras de plegaria llenan una cavidad rocosa. (© nippon.com)
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“Fragmento de vida continua”, donde la luz hace que un sendero recto del bosque parezca una fotografía. (© nippon.com)