Una ventana a Japón

Morita Eriko

Natural de Tokio, estudia en el Departamento de Moda y Complementos de la Escuela Universitaria de Arte Joshibi y en la Escuela de Formación Profesional de Caligrafía Japonesa. Se inicia en el mizuhiki a raíz de su interés por la cultura nipona y las bellas artes. En 2007 funda Wakōbō Hōyū y se traslada a Kioto. Inspirada por el patrimonio cultural y las costumbres relacionadas con las cuatro estaciones con las que entra en contacto en la antigua capital, se dedica a una amplia gama de actividades, desde la creación de obras hasta la formación de la siguiente generación y la tradición oral y la investigación del antiguo arte del origata mizuhiki. Por otra parte, se interesa por los motivos celtas, que ya la habían fascinado incluso antes de su primer contacto con el mizuhiki. A medida que se adentra en el mundo que entretejen las ligaduras y las líneas del mizuhiki, se percata del vínculo invisible entre esta técnica y los motivos celtas y se propone un nuevo objetivo como artista de esta disciplina: captar dicha belleza. Entre sus publicaciones destaca El mizuhiki, un bonito enlace entre las estaciones (Editorial Boutique). Asimismo, tiene 25 años de experiencia como calígrafa y es maestra de arreglo floral de la escuela Mishō.