La vía de coordinación internacional que Japón siguió tras la conferencia de Washington
El principal problema de la Conferencia de Paz de París fue el proceso de la derrotada Alemania; el Sistema de Versalles que surgió como resultado conformó el sistema que Europa adoptaría tras la Guerra. Los problemas de Asia no ocuparon una parte importante de las discusiones, y el problema de China fue descartado. En la conferencia de Washington que dio comienzo en noviembre de 1921, además del Tratado Naval, la firma del Tratado de las Cuatro Potencias en el que se confirmaron los intereses del Pacífico y la preservación de los ejércitos del Reino Unido, Estados Unidos, Francia y Japón, los nueve países participantes suscribieron la “política de puertas abiertas” por la que se mantendría la integridad territorial de China. También se confirmó la Convención de la Península de Shangdong entre Japón y China, con la que Japón se comprometió a devolverle a China los intereses sobre la península, y a retirar las tropas estacionadas a lo largo de las líneas ferroviarias de Shangdong. El nuevo orden en el Este Asiático recién instaurado se denominó “sistema Washington”. Sus contenidos, sin embargo, evaluados según el statu quo de las potencias internacionales, se valoran también como un sistema construido sobre el sacrificio del pueblo chino.
La política del Gobierno japonés de cara a la conferencia de Washington (el primer ministro Hara había sido asesinado poco antes, y el gabinete fue reemplazado por el Gobierno de Takahashi Korekiyo) aceptaba la política estadounidense de puertas abiertas por el lado diplomático, pero trataba de defender los intereses creados. Una parte del ejército se oponía al desarme, pero Japón tuvo que aceptarlo dada la situación financiera y la cantidad de barcos que se podían poseer (el 60 % de la cantidad de barcos principales que poseían el Reino Unido y Estados Unidos). El artículo primero del acuerdo firmado por los nueve países establecía el principio de no agresión a China y así repudiaba las acciones de Japón durante la guerra, pero dado que no negaba los intereses japoneses en Manchuria, el Gobierno también lo aceptó.
Como se ha dicho, la diplomacia japonesa tras la Primera Guerra Mundial obedecía una tendencia pacifista enraizada en la coordinación internacional. Se dice que la principal razón por la que adoptó una política así era el hecho de hallarse diplomáticamente aislado, y también porque su ejército había fracasado en Siberia. La alianza anglojaponesa no se renovó, y la alianza con Rusia se había visto casi destruida durante la guerra, con lo que la oposición de Estados Unidos sobre el problema chino se había vuelto aún más severa.
