Japón trata de mantener su influencia sobre el territorio chino

No obstante, no debemos olvidar que para el Japón de esta época era necesario ir un paso más allá de la coordinación internacional de cara a la política china, y que estaba tratando de expandirse activa y estratégicamente en el desarrollo de la política de China.

El 8 de diciembre, en un comité temporal de investigación diplomática que debatía sobre las políticas a tomar sobre la Conferencia de Paz de París de 1919, se dio el siguiente enfrentamiento.  Por un lado, en las políticas japonesas hacia China, para fomentar la apertura y el desarrollo de nuevas áreas sería favorable proponer la retirada completa de las tropas estacionadas en este país y la abolición de la extraterritorialidad, medidas que serían de gran beneficio para la política nacional de China. Se pensaba que, para que Japón pudiera mantener su influencia en China en el futuro, tendría que anticipar la política estadounidense hacia dicho país y evitar el intervencionismo en los asuntos locales. Sin embargo no se llegó a debatir nada de esto en la Conferencia de Paz.

Para el Japón de la época era fundamental asegurar su influencia sobre Manchuria. Tratándose de una zona dentro de la China continental, al sur de la Gran Muralla, inmersa en una guerra civil, se temía que una intervención violenta por parte de Japón pudiera producir una reacción similar por parte de las grandes potencias, y China se viera dividida entre ellas. En ese momento también existía una tendencia a una administración internacional de China, una situación que Japón debía evitar. Podría decirse que, para que no se diera esta situación, Japón debía tomar la iniciativa y confiar en los esfuerzos que se realizaban para que el país superara el caos, y avanzar hacia una vigilancia positiva.

Esta tendencia continuó tras la conferencia de Washington, y la retirada de las tropas japonesas de Hankou se hizo efectiva en junio de 1922. El 30 de mayo del mes anterior el gabinete japonés ya había tomado la decisión de retirar las tropas estacionadas en el norte de China desde la Rebelión de los Bóxer. Esta medida trataba de mejorar la posición japonesa en el escenario internacional, que no había hecho sino empeorar debido a sus acciones durante la Primera Guerra Mundial: Japón tomaba así la iniciativa para mostrar su buena voluntad y disposición hacia China, y por supuesto mostraba la postura de su Ministerio de Asuntos Exteriores y de su ejército, que iban adoptando una actitud mucho más provechosa de cara a China.

Pero el Reino Unido no se mostró de acuerdo, y esa nueva postura no se llegó a materializar: el hecho de que Japón llevara a cabo dicha acción en solitario se alejaba demasiado de las tendencias de coordinación internacional. Esto tira por tierra la afirmación de que Japón hubiera quedado acorralado y se hubiera visto obligado a aceptar el sistema de Washington; podría decirse que Japón estaba buscando nuevos caminos haciendo uso de dicho sistema.

(Artículo escrito el 30 de junio de 2014, y traducido al español del original en japonés)

Imagen del título: ambiente de la Conferencia de Paz en París, 1919, celebrada para gestionar el fin de la Primera Guerra Mundial (Imagen cortesía de TopFoto / Afro)