Panasonic aplica la nueva tecnología a la producción de electrodomésticos

El primero en mostrar interés en utilizar la LUMEX fue Panasonic, que había participado como socio en el proyecto de desarrollo. Para producir a escala electrodomésticos de alta calidad, es imprescindible disponer de moldes metálicos de alta precisión y dureza. Sobre estos moldes se vierten los metales licuados o las resinas con las que se fabrican en serie las piezas y componentes.

La fabricación de moldes exige una técnica muy perfeccionada. Hay moldes en cuya fabricación llegan a invertirse dos meses de trabajo, con costos que pueden alcanzar decenas de millones de yenes. Es una tecnología de base en la que los errores se pagan muy caro. Cada nuevo producto exige nuevos moldes y los costos de fabricación de estos son muy elevados.

Mediante la introducción de la LUMEX los costos se reducen considerablemente y esto contribuye en gran medida a conseguir productos con precios más competitivos, lo que tiene su reflejo también cuando se sale a competir al mercado internacional. Panasonic ha comenzado a utilizar la LUMEX para fabricar enchufes y aspas de ventiladores, y en el futuro planea fabricar también secadores de pelo, afeitadoras eléctricas, etcétera.

La gran ventaja de la LUMEX es que hace posible un modelado de alta calidad permitiendo una gran libertad creativa. No solo es útil para fabricar moldes, sirve también para fabricar directamente piezas metálicas. Y ya no son solo prototipos o artículos de prueba lo que puede producir. De hecho, algunas empresas están produciendo ya piezas que serán luego utilizadas en automóviles, teléfonos inteligentes, etcétera. Un campo en el que se espera mucho de esta máquina es el de la fabricación de pequeños lotes de piezas hechas a medida (custom-made). También se ha empezado a aplicar en la asistencia médica, para la fabricación de huesos artificiales y de implantes dentales. Se espera que la demanda se extienda a otras áreas, como la de piezas de aeronaves, motores para aviones y piezas para cohetes espaciales.

Huesos artificiales (izquierda) e implantes dentales de titanio. (Fotografía cortesía de Matsuura Machinery Corp.)

Mitsubishi Heavy Industries está considerando utilizar una impresora 3D para metales como aparato de fabricación de piezas para un nuevo modelo de cohete espacial cuyo lanzamiento experimental está planeado para 2020. Otras grandes fabricantes mundiales de motores para aeronaves, con la norteamericana General Electric entre ellas, han apostado por la introducción de estos aparatos en la fabricación de piezas para motores.

El salto a EE.UU., de la mano de Mitsubishi

Las exportaciones representa ya cerca del 70% de la facturación total de Matsuura, que ha establecido puntos de venta en Alemania, Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y Taiwán, y dispone de agencias de representación en otros 31 países. Por su volumen de facturación, actualmente se sitúa en el puesto 68 entre los grandes fabricantes de máquinas herramienta del mundo (Gardner Publications Research Report, datos para 10 de julio de 2014).

Por supuesto, Matsuura no nació como una empresa global. Para alcanzar su actual desarrollo ha tenido que recorrer un tortuoso camino. El decenio de 1970 fue especialmente duro para la empresa, que sufrió las consecuencias de la crisis cambiaria de 1971 y la crisis del petróleo de 1974.

El producto que levantó a Matsuura de su postración fue el MC vertical (con el eje colocado verticalmente). Hasta entonces ningún fabricante del mundo se había decidido a construir un MC de esas características. El único modelo disponible era el de eje horizontal, que venía a costar entre 40 y 50 millones de yenes, lo que lo ponía lejos del alcance de las pequeñas y medianas empresas. La inspiración partió de un consejo de Ōga Norio, presidente de CBS Sony Record (posteriormente, Sony), con quien la empresa Matsuura tenía contacto habitual. Ōga aconsejó hacer algo diferente, que nadie más pudiera hacer y que se vendiera bien en Estados Unidos. El primer MC vertical del mundo nació en Japón en marzo de 1974 con un precio de 16 millones de yenes. Tuvo gran aceptación entre las pequeñas y medianas empresas.

Se cumplió aquí el adagio que dice que la fortuna sonríe a los audaces. Clement L. McIver, entonces presidente de la comercializadora norteamericana de máquinas-herramienta Methods Machine Tools vio en una exposición en Nagoya la máquina recién comercializada y, entusiasmado, hizo un primer pedido de 10 unidades. En una época Matsuura podía sobrevivir vendiendo cinco unidades al mes, el primer contrato con la empresa norteamericana significó colocar 14 máquinas al año. El impulso situó a Matsuura en una nueva dimensión.

Ahora el turno le llega a la LUMEX. Una vez firmado un contrato exclusivo de venta con Mitsubishi Corporation, la máquina comenzó a venderse en Estados Unidos en enero de 2014. El mercado norteamericano se está abordando a través de la empresa establecida por Mitsubishi en Estados Unidos, MC Machinery Systems (MMS), que ahora dirige sus esfuerzos hacia la industria de los moldes metálicos. La LUMEX exige una estrategia de ventas y conocimientos diferentes a los de los MC, así como aplicaciones especializadas, en vista de lo cual Matsuura decidió poner las ventas de su máquina en Estados Unidos en manos de MMS, que dispone de una amplia base de clientes en el sector de los moldes.