Hacer frente a la economía mundial: la clave está en Alemania

Lo cierto es que, entre los países que participan en la cumbre del G7, Japón ocupa actualmente una posición desde la cual puede reforzar el liderazgo internacional. Estados Unidos tiene las manos atadas con sus próximas elecciones presidenciales, y el mandato del presidente Obama termina en menos de un año; en su última participación en la Cumbre le será difícil comprometerse en algo o liderar los debates. El Reino Unido también se encuentra en una situación en la que no puede concentrarse en la diplomacia: el Gobierno ha de lograr el apoyo de la ciudadanía para el referéndum del 23 de junio sobre la permanencia del país en la UE, además de hacer frente a la pérdida de popularidad del primer ministro Cameron tras el escándalo de los Panama Papers.

Además, como resultado de los graves ataques terroristas que Francia sufrió en París por segunda vez, las medidas antiterroristas y la política sobre los refugiados sirios se han convertido en temas imposibles de posponer. Tanto en Italia como en Canadá han jurado el cargo sendos nuevos primeros ministros, que lógicamente poseen menos experiencia en el terreno diplomático que Abe, quien ya ha participado cuatro veces en la Cumbre. La canciller de Alemania, Angela Merkel, que ha asistido ya diez veces, es la única participante que puede ejercer una influencia comparable.

En el tiempo que transcurra hasta la próxima cumbre resulta imperativo para el primer ministro Abe realizar ajustes a su posición, en colaboración con Angela Merkel. Es de prever que en la próxima cumbre el tema de mayor importancia a tratar sea la economía internacional. La clave del encuentro consistirá en saber si el primer ministro Abe es capaz de guiar a los participantes hacia un consenso sobre la necesidad de unas finanzas de movimientos más activos, frente a Alemania, famosa por su adherencia al conservadurismo del sistema financiero.

Si el G7 logra aunar sus opiniones no solo se producirá una fuerte tendencia en la economía mundial, sino que habrá una gran repercusión dentro de Japón, en áreas como el aplazamiento de la subida del impuesto sobre el consumo o la nueva dirección a seguir con el Abenomics. En ese sentido, el liderazgo de Japón como presidente del G7 resulta extremadamente importante.

Así las cosas, el 25 de abril el primer ministro Abe expresó al viceministro de exteriores Saiki Akitaka y a los diplomáticos Sugiyama Shinsuke y Nagamine Yasumasa su opinión de que “Es necesario que demos los pasos necesarios para que Japón pueda demostrar su liderazgo.” El primer ministro Abe visitó, a principios de mayo, cuatro de los países que participarán en la cumbre del G7 -Reino Unido, Francia, Italia y Alemania-. Resultaba imperativo que, durante la visita alemana, el primer ministro Abe conversara con la canciller Merkel para hacerle ver la necesidad de políticas económicas generales que incluyan unas finanzas activas, medidas con las que Japón ya se encuentra comprometido. Esta es la clave del resultado de la cumbre.

Opiniones consensuadas en la cumbre: la habilidad de Abe puesta a prueba

Pero las cosas no terminan ahí. Existe una amplia divergencia de opinión entre Japón y Estados Unidos, por un lado, y Alemania por el otro, en lo que a las actividades chinas en el Mar de la China Oriental y el Mar de la China Meridional se refiere. Los países europeos, en general, tienen una visión bastante relajada y optimista sobre el desarrollo de la economía china y el despliegue militar chino en alta mar. Pero para Japón y Estados Unidos es evidente que los países del G7 deben llegar a hablar con fuerza con una única voz en lo referente a ese tema, para poder mantener la paz marítima de la zona.

No se trata simplemente de que Japón ocupe la presidencia; el país está tratando de mostrar su liderazgo en la comunidad internacional en dos áreas de importancia: una serie de políticas económicas que acompañan a sus iniciativas financieras más activas y el mantenimiento de la seguridad en el Mar de la China Oriental y el Mar de la China Meridional, bajo la idea de que se trata de un mar “libre y estable”. La administración de Abe está durando más de lo habitual en el Japón de hoy día, y al igual que lo hicieron en su momento la de Nakasone Yasuhiro y la de Koizumi Jun-ichirō se encuentra ahora en la posición ideal para crear relaciones de confianza con los otros miembros del G7 y sentar bases firmes y francas, y a través de su agenda diplomática concluir con éxito los debates.

Sin embargo en este mundo cada país mira para sí, y el sistema internacional se tambalea, de modo que lograr llegar a declaraciones conjuntas sobre los problemas que sufre no es tarea fácil. En ese sentido Japón se encuentra en una encrucijada de extrema importancia, tanto para el futuro del sistema internacional como para poder vislumbrar la dirección de la economía mundial y para que Abe siga demostrando la valía de su gabinete.

(Artículo escrito el 27 de abril de 2016, y traducido al español del original en japonés.)

Imagen del encabezado: Tras presentar una ofrenda floral en el Parque Memorial de la Paz, el ministro de asuntos exteriores japones Kishida Fumio (izquierda) y el Secretario de Estado estadounidense John Kerry intercambian unas palabras - 11 de abril de 2016, Hiroshima (Jiji Press)

(*1) ^ Kishida Fumio, “Ugokihajimeta Higashiajia kinrin gaikō - Nihon gaikō no ichinen wo tenbō suru (“La diplomacia en el Este Asiático ya está en marcha - una visión sobre un año de diplomacia japonesa”, publicado en el número 35 de la revista Gaikō, 2016, páginas 12-13)