Un local en el que trabajan antiguos miembros de la yakuza
En abril de 2015 comenzó un nuevo experimento en la Nippon Kakekomidera. Se trata del proyecto Shusshosha Izakaya, un proyecto con el que buscan ayudar en la reinserción social de expresidiarios. Como primer desafío, abrieron la Shinjuku Kakekomi Gyōza, taberna en la que trabajan expresidiarios junto a empleados normales.
El local se encuentra también en el barrio de Kabuki-chō, y el proyecto está producido por la Asociación de Apoyo a la Reinserción Social, que lucha por la reinserción de los expresidiarios. La organización fue fundada por el propio Gen, quien logró el apoyo de Hotta Tsutomu, antiguo fiscal de la Fiscalía Suprema, en calidad de director representante. En el local trabajan personas que han cumplido sentencias en la cárcel pero aún no han logrado conseguir una residencia o trabajo.
ENTREVISTADOR ¿Cuál fue el motivo para comenzar la taberna?
GEN A lo largo de los años hemos trabajado con víctimas, y entrado en contacto con delincuentes. Y llegamos a la conclusión lógica de que para reducir el número de víctimas también debíamos reducir el número de criminales. Para ello había que lograr que no reincidieran: el 60% de los crímenes los cometen expresidiarios. Además darles trabajo no solo ayuda en su reinserción social, sino que les proporciona un empleo, lo cual es la clave de esa reinserción. Según los datos, el nivel de reincidencia por parte de los expresidiarios sin empleo es cuatro veces superior al de aquellos que tienen trabajo.
Hasta ahora los expresidiarios siempre habían trabajado en la construcción, en granjas y demás, lugares en los que casi no tenían contacto con los ciudadanos normales. Sin embargo, lo que realmente necesitan es la capacidad de comunicación para vivir en la sociedad normal. De ahí me vino la idea de hacer una taberna en la que trabajaran expresidiarios. A medida que interactuaran con la gente irían ganando confianza. Y al mismo tiempo, si los clientes veían cómo se esforzaban los trabajadores por lograr su reinserción social su actitud hacia ellos también iría cambiando.
Obviamente cuando abrimos el local hubo muchos que expresaron inquietud: si era buena idea ponerles un cuchillo en las manos, si no meterían mano al dinero de la caja… Pero cuando inauguramos el negocio se convirtió en un gran éxito. Muchas personas acudieron para apoyar a los expresidiarios, y la taberna funciona realmente bien.
Cualquier persona puede rehacer su vida
En febrero de 2016 Gen abrió la taberna, en el mismo barrio de Kabuki-chō, que lleva su nombre: Kakekomi Sakaba Gen. Esta es una versión avanzanda de Shinjuku Kakekomi gyoza en la que hay diez empleados, de las cuales tres como máximo son expresidiarios. No pudieron contratar a ninguno que hubiera cometido crímenes graves. La taberna Kakekomi Sakaba Gen es un establecimiento afiliado a la asociación, y como tal está libre de todas esas restricciones. Por eso no solo hay antiguos miembros de la yakuza, sino personas que fueron detenidas por uso de estupefacientes o por asalto.
ENTREVISTADOR ¿Tiene algún cuidado especial en lo que se refiere al día a día de los expresidiarios?
GEN No hay que dejarlos mucho tiempo solos, ni ponerlos a cargo de mucho dinero. Los encargados deciden los horarios de los expresidiarios, y tienen cuidado en vigilar concienzudamente que no vuelvan a las andadas. Cuesta tiempo y dinero, pero si logramos que los expresidiarios logren sentir confianza en sí mismos y en sus vidas, podrán hacerlo bien en su nuevo entorno laboral. Es importante que crean que realmente cualquier persona puede rehacer su vida, sin importar su pasado.
Lo contrario del amor no es el odio
ENTREVISTADOR En estos catorce años habrá escuchado todo tipo de problemas. ¿Hay algo que haya aprendido de esa experiencia?
GEN Creo que la indiferencia se extiende por la sociedad. Su máxima expresión es la muerte solitaria de los ancianos. Cuando la madre Teresa vino a Japón, en 1981, se sorprendió por la prosperidad del país, pero también dijo lo siguiente: “La mayoría de los japoneses son indiferentes hacia los débiles y los desposeídos. La mayoría de las personas, materialmente acomodadas, no se preocupan por los demás. Se suele decir que lo contrario del amor es el odio, pero en realidad es la indiferencia.”
Japón no ha cambiado nada en los últimos treinta años. O, más bien, no es que no haya cambiado, sino que ha empeorado. Incluso en las relaciones entre padres e hijos, que son la base de las relaciones humanas, se extiende la indiferencia. Hay demasiados padres que no saben cómo pasan el tiempo sus hijos, con quién están, qué comen. Si nos portamos así con respecto a nuestros hijos, es lógico que los demás nos sean indiferentes. Solo puedo pensar que los sentimientos de las personas están degenerando.
ENTREVISTADOR ¿Qué podemos hacer para cambiar esta sociedad?
GEN Es indispensable que cambiemos la estructura de la sociedad misma. En la sociedad japonesa la disparidad no va a hacer sino aumentar. Al tiempo que la población más envejecida y acomodada concentra los recursos para asegurar su estilo de vida, aquellos que están en los estratos más bajos de la sociedad se irán haciendo cada vez más pobres.
Me gustaría que los japoneses dejaran de pensar solo en sí mismos, y pensaran en los demás aunque fuera solo un poco. Si fueran capaces de devolver al mercado o destinar a donaciones un diez por ciento de todo ese dinero que han ido acumulando, si pudieran invertirlo, la sociedad japonesa experimentaría un cambio dramático. Se dice que el tansu yokin (el dinero guardado en hogares, que no circula por la economía) asciende a unos 30 billones de yenes; creo que, aunque fuera solo un poco, una parte de ese dinero se podría usar para ayudar a nuestros semejantes. Si podemos extender ese sentimiento por la sociedad, Japón podrá cambiar de verdad.
Las personas no solo viven con dinero. Los seres humanos viven gracias a su interacción con los demás. El recurso más valioso son nuestros vínculos con las personas. Eso es lo más importante que he aprendido en estos catorce años de trabajo.
Entrevista y texto: Kondō Hisashi (comité editorial de nippon.com)
Imágenes: Nagasaka Yoshiki



