La importancia de preservar las xilografías japonesas en el mundo actual

El fundador del Instituto Adachi de Xilografías abrió el primer taller en Tokio en 1928. Desde entonces, esta institución se dedica en cuerpo y alma a reproducir numerosas obras maestras de grandes artistas como Suzuki Harunobu (1725?-1770), Katsushika Hokusai, Utagawa Hiroshige (1797-1858) y Kitagawa Utamaro, y todas las piezas creadas por Tōshūsai Sharaku.

Ōtani Oniji III Yakkoedobē, de Tōshūsai Sharaku.
Utagawa Hiroshige, Cent vues célèbres d’Edo, Le pont Nihonbashi : éclaircie après la neige
Joven soplando cristal, de Kitagawa Utamaro.

Además de las reproducciones fieles de los ukiyo-e del período Edo, el Instituto crea también xilografías polícromas a partir de obras del siglo XX de artistas como Yokoyama Taikan (1868-1958) y Hirayama Ikuo (1930-2009), y de piezas contemporáneas de Hiramatsu Reiji (1941-) y Yamaguchi Akira (1969-). En el caso de estos dos últimos pintores, les pide que realicen un dibujo, tal y como hacían sus compañeros de profesión en el período Edo, con el fin de elaborar una xilografía ukiyo-e del siglo XXI.

El pintor Hiramatsu Reiji intenta desde hace una veintena de años comprender por qué los impresionistas, especialmente Claude Monet, sentían semejante fascinación por el arte japonés. Este artista nipón se dedica a la pintura tradicional nihonga, que se sirve principalmente de pigmentos de origen mineral, hojas de oro y de plata, entre otros materiales, y cola animal; su obra es variada e incluye paisajes de Japón, otros países de Asia y Estados Unidos. Reivindica su relación con los grandes maestros del ukiyo-e, razón por la cual utiliza sus técnicas tradicionales para reinterpretar, de manera magistral, el tema de los lirios, recurrente en la obra de Monet.

La primavera, de Hiramatsu Reiji. Xilografía polícroma realizada en 2013 por el Instituto Adachi de Xilografías a partir de un dibujo del citado pintor (©Hiramatsu Reiji).

 

El nuevo puente Nihonbashi, de Yamaguchi Akira. Xilografía polícroma realizada en 2012 por el Instituto Adachi de Xilografías a partir de un dibujo del citado pintor (©Yamaguchi Akira. Cortesía de la Galería de Arte Mizuma).

El estilo de Yamaguchi Akira es completamente diferente: este pintor, considerado como uno de los mejores de su generación, ha elegido el puente Nihonbashi, en Tokio, que antaño marcaba el punto de partida de la Tōkaidō, la carretera que conectaba la ciudad de Edo (la actual Tokio) y Kioto, y que tantos artistas representaron en sus xilografías ukiyo-e. Yamaguchi se dedica a la pintura occidental, pero su fuente de inspiración reside en el pasado de Japón, especialmente en los tradicionales cuadros de estilo yamato-e. En la obra que vemos aquí, el puente Nihonbashi aparece junto a construcciones imaginarias de diferentes épocas. Los finos trazos y la degradación de los colores del agua y el cielo evidencian la destreza de los artesanos del Instituto Adachi, que nada tienen que envidiar a los maestros del período Edo.

Los medios de comunicación no escatiman elogios a la hora de hablar del Instituto Adachi. Cabe esperar que de ahora en adelante numerosos artistas jóvenes tomen el testigo y transmitan a las futuras generaciones, llegado el momento, los secretos de la elaboración de las magníficas xilografías japonesas, joyas de la rica cultura artística de Japón.

Fotografías : Ōhashi Hiroshi
Ilustraciones : Izuka Tsuyoshi

(Artículo traducido al español del original en francés)
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