“Me decían que era imposible encontrar a mi hombre ideal”
La primera pareja a la que entrevistamos se conoció en junio de 2014, empezó a salir en julio del mismo año y se casó en julio del año siguiente. Él tiene ahora 31 años y ella, 39. Tienen un hijo de año y medio. El marido, que se registró en la aplicación sin tomárselo muy en serio, tras ver un anuncio en internet, contactó con veinte mujeres y salió con más de cinco de ellas.
El proceso para citarse con una persona a través de Pairs es el siguiente: un usuario manda un “Me gusta” al perfil de otro, recibe su respuesta en las siguientes veinticuatro horas, se mandan cinco mensajes cada uno a través de la plataforma, pasan a hablar por la aplicación de mensajería LINE y, a los tres días, ya pueden quedar. Hay quien tiene una cita por la mañana con un usuario y por la tarde con otro, pero eso no es motivo de conflicto porque se comprende que todos están en el proceso de buscar pareja.
La esposa de este matrimonio trabajaba en una oficina con personal predominantemente femenino, y no tenía oportunidades de conocer hombres: “Le conté a una amiga que mi ideal de pareja era alguien amable, fiel, viril, decidido, amante de la música, que tocase un instrumento, que le gustase viajar y que supiera inglés, y ella me dijo que era imposible encontrar a alguien así”. Cuando empezaba a pensar que tal vez nunca lograría casarse, se enteró de que una compañera del trabajo muy formal había encontrado marido por internet, y decidió registrarse en Omiai y en Pairs. Fue así como encontró a su hombre ideal.
Utilizando los servicios de ambas empresas simultáneamente, quedó con un total de tres hombres. Al preguntarle si tuvo algún susto en el proceso de buscar pareja, confiesa que uno de los hombres con los que contactó decía ser soltero en su perfil, pero descubrió que estaba divorciado a través de su blog personal. Este, no obstante, no es un problema exclusivo de los contactos por internet, ya que también puede darse al conocer a alguien en una fiesta o en el trabajo.
“Como yo encontré a mi marido a través de Pairs, recomendé la aplicación a mis amigas solteras y dos de ellas también terminaron casándose y otra se ha prometido gracias a sus servicios”, declara. Al parecer, el único inconveniente de hallar marido por esa vía fue la dificultad de revelar a sus padres cómo se conocieron y la necesidad de disimularlo con explicaciones ambiguas.
Si dos personas no congenian, pasan página sin más
“Trabajaba con muchas mujeres: precisamente por eso recurrí a internet”, declara el marido del segundo matrimonio al que entrevistamos, de 31 años. Y añade: “Las relaciones amorosas en el trabajo traen muchas complicaciones, así que me interesaba conocer a alguien fuera de mi empresa. Probé a asistir a varios machikon (fiestas de barrio para buscar pareja) y gōkon (fiestas privadas para buscar pareja) pero, además de que el número de personas que puedes conocer en cada ocasión es limitado, si el organizador es amigo tuyo, te sientes algo cohibido”. Por el contrario, en Pairs hay mucha gente registrada y, gracias a las comunidades, se puede buscar pareja de forma eficiente. No solo es posible encontrar a personas con las mismas aficiones, sino descartar a las que no encajan con uno, como en mi caso serían las comunidades de mujeres que buscan hombres altos”.
El marido de este segundo matrimonio se mensajeó por LINE con entre 30 y 40 mujeres, conoció en persona a entre 15 y 20, salió con tres y se casó con una de ellas, de 30 años. La esposa, a diferencia de él, no tenía oportunidades de conocer hombres en el trabajo: “Pasé un año participando en machikon y gōkon para buscar pareja, pero no la encontré. Como tenía la intención de casarme antes de cumplir los treinta, no quería perder el tiempo. Al principio me daba reparo recurrir a servicios de contactos, pero al ver que mis amigas los usaban decidí probarlos como una herramienta de búsqueda más”.
La esposa de este segundo matrimonio se registró en Pairs en enero de 2017. El único hombre con quien quedó antes de conocer al que se convertiría en su marido no tenía intenciones de casarse, por lo que cortó el contacto con él enseguida. En febrero conoció al marido y, después de la tercera cita, iniciaron el noviazgo. En total, solo utilizó Pairs durante dos meses: “Fue un proceso breve pero intensivo. Fui yo la primera en mandar el ‘Me gusta’. Pensé que si ponía una foto de perfil en que saliera guapa me llegarían muchos ‘Me gusta’, pero no lo hice para no decepcionar al quedar en persona y porque me iba a costar más elegir si recibía demasiadas solicitudes de contacto. No estaba dispuesta a arriesgarme a quedar con ningún hombre que me propusiera vernos demasiado pronto. Mi marido me demostró su constancia porque me estuvo escribiendo durante un mes antes de quedar”.
La pareja no se entretuvo en detalles accesorios, pero sí dedicó todo el tiempo necesario a ponerse de acuerdo en los puntos importantes. En abril de 2017, después de un mes de noviazgo, empezaron a convivir con la intención de casarse. Se presentaron a los padres de ambos explicando tan solo que se habían conocido “buscando pareja para casarse”. Se prometieron en julio del mismo año y se casaron en enero del siguiente. Al igual que en el caso del primer matrimonio, fue un proceso acelerado hasta el altar que duró solo un año. Las cosas se desarrollaron con agilidad porque ambos tenían claro desde el principio que el objetivo era casarse.
“Soy del tipo de personas que se aburren cuando en una fiesta todo el mundo está animado, así que si nos hubiéramos conocido en un evento para encontrar pareja, seguramente mi marido no se habría interesado en mí. En Pairs, en cambio, te ves a solas con la otra persona y así puedes sacar lo mejor de ti. También resulta muy práctico poder ignorar los mensajes de gente que no te interesa y cortar la comunicación con ellos. Y, como contactas con gente a la que no conoces de nada, tampoco te sabe mal si no responden a tus mensajes; simplemente pasas página”, explica la esposa.
Son personas que jamás se hubieran conocido y, sin embargo, terminaron juntas. Puede que para ellas el Dios del Matrimonio fuera esa aplicación de contactos, pero no todo el mundo consigue encontrar a su media naranja con este sistema. En su entorno hay personas a las que no les funcionó y decidieron ponerse en manos de agencias matrimoniales. Hoy en día, para que el Dios del Matrimonio cumpla con su misión, es necesario desenvolverse bien en internet, demostrar capacidad de comunicarse y persistir en la interacción con muchas personas a la vez, y tener la voluntad de elegir por uno mismo a la persona con quien se desea compartir el resto de la vida.
Reportaje y texto: Anraku Yukiko
Planificación y edición: Editorial de Power News

