Los sistemas de numeración en Europa

Otras naciones avanzadas disponen de un sistema similar. Un caso destacable es el de Suecia, que desde 1947 asigna a cada residente un número de identidad denominado Personnummer. El organismo sueco dedicado a las cuestiones tributarias se encarga de asignar los números, y las distintas instituciones públicas del país comparten ampliamente información sobre la ciudadanía sirviéndose de este número; incluso el sector privado lo utiliza. La Administración ofrece a las empresas, previo pago, datos relativos a aspectos como los ingresos del pueblo. De este modo, si una firma desea lanzar una campaña de marketing en un área determinada, las autoridades le proporcionarán el nombre, la dirección y la renta de los residentes a cambio de la suma correspondiente.

Por el contrario, a día de hoy, Alemania sigue mostrándose reticente a este tipo de sistema, de ahí que no disponga de un único número que pueda utilizarse en diferentes trámites de la Administración, sino que solo ha establecido uno con fines tributarios. Esto se debe a razones históricas, ya que durante la Segunda Guerra Mundial los nazis controlaban a los judíos tatuándoles un número en el brazo. La desconfianza hacia la numeración de la ciudadanía está sumamente extendida en el país.

Una postura intermedia entre las de Suecia y Alemania la podemos encontrar en Holanda. Este país decidió sustituir en 2007 su número de la seguridad social y de impuestos, denominado Sofi nummer, por el Burgerservicenummer, el Número de Servicio a la Ciudadanía, que cada año se utiliza en más campos, siempre con el beneplácito del pueblo, si bien a día de hoy su uso se limita prácticamente a la Administración.

El aprovechamiento de este tipo de numeración difiere mucho en función de la historia y las circunstancias de cada país. En el caso de Japón, se está estudiando la posibilidad de ampliar su uso a cinco campos más, entre los que se incluirían el pasaporte, el registro familiar y los cuidados médicos, en los tres años posteriores a la entrada en vigor del nuevo sistema. De hecho, ya se ha enmendado la ley correspondiente para que a partir de 2018 el número esté asociado a las cuentas de ahorro. Por el momento, a los titulares no se les exigirá que lo notifiquen, pero es cuestión de tiempo el que la notificación del número se vuelva obligatoria, algo que aumentaría la asociación del My Number a las cuentas.

Un número muy eficaz en la recaudación de impuestos y para las cuentas de ahorro

El My Number será útil para recaudar los impuestos de manera correcta, pero no se trata de una herramienta infalible. Por ejemplo, si se quiere tener una idea de las ventas de un negocio gestionado por un trabajador autónomo, será necesario cotejar el precio de compra que el consumidor haya indicado a las autoridades tributarias, junto con el número del vendedor, con lo que haya declarado el minorista en cuestión. Sin embargo, este sistema no es realizable.

En cuanto a los gastos, habrá que diferenciar entre los necesarios para el negocio de un minorista y los correspondientes a su vida privada, algo difícil de realizar incluso con la existencia de un número de identificación. Existen limitaciones en el uso de este sistema en lo referente a los ingresos de los trabajadores autónomos, pero la asociación del My Number a las cuentas de ahorro resultará muy eficaz en las comprobaciones que se realizan con vistas a que la declaración de la renta sea correcta.