Una amenaza para la salud de los afectados por los desastres
Para nosotros, los váteres de agua corriente son un servicio básico, pero solo podemos usarlos cuando la electricidad y el suministro, drenaje y tratamiento de aguas funcionan correctamente. Los cortes de electricidad y agua que se producen cuando ocurre un terremoto u otro desastre nos privan de ese servicio básico. Los grandes seísmos de Hanshin-Awaji (Kōbe y cercanías, 1995), Niigata (2004) o el Este de Japón (2011) colapsaron los servicios sanitarios. La gente se vio obligada a usar retretes sucios, malolientes y antihigiénicos.
Se ha comprobado que mucha gente afronta este desagradable panorama moderando la ingesta de comida y líquidos para evitar así tener que ir al baño a menudo. La consecuencia es un debilitamiento inmunitario y físico en general que puede acarrear deterioro de la condición física, agravamiento de dolencias crónicas y, en algunos casos, la muerte. Se ha hallado, por ejemplo, que durante el periodo subsiguiente al gran terremoto del Este de Japón muchas muertes se debieron a la fatiga física y mental acumulada en los refugios o centros de acogida.
Debemos, pues, aprender de estas dolorosas experiencias y extremar las medidas sanitarias sobre baños en casos de desastre. Si nos pertrechamos bien en ese sentido, estaremos también en condiciones de aportar algo cuando ofrezcamos ayuda a otros países. Nuestra organización está aprovechando el know how acumulado y, desde 2012, contribuye a la formación de personal especializado en la creación de entornos sanitarios adecuados, ofreciendo cursillos de gestión sanitaria en casos de desastre.
Una nueva mentalidad para una sociedad más diversa
De cara a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Tokio 2020, nuestra organización puso en marcha en noviembre de 2014 el “Proyecto Servicios 2020 para Agasajar al Mundo”, con el que aspiramos a crear un entorno sanitario agradable para todas las personas, con independencia de su cultura de origen, su sexo o sus posibles discapacidades. Desde el año pasado estamos recogiendo opiniones sobre los problemas que surgen en el uso de los servicios y hasta el momento (noviembre de 2015) tenemos ya más de 2.000.
Por ejemplo, algunos usuarios de sillas de ruedas dicen que si los suelos de los baños están húmedos o sucios sus ruedas también se mojan o ensucian, y a los invidentes que llegan con perros lazarillos les preocupa hacer que estos se echen en suelos mojados. Los váteres con varios botones crean dudas entre invidentes, personas mayores y extranjeros sobre cuál es el botón para hacer correr el agua. Finalmente, las personas transgénero (transexuales) y las que cuidan y acompañan a otras del sexo opuesto vacilan a la hora de usar servicios divididos por sexo.
Durante este mes de diciembre esperamos poder hacer públicos los resultados de este estudio. En 2016 comenzaremos a desarrollar actividades para ir resolviendo los problemas hallados. Además de la mejora de las instalaciones, quizás sea necesario desarrollar nuevos materiales o revisar los mecanismos informativos. Por otra parte, saber cuáles son los problemas que cada ciudadano encuentra en los servicios nos permite estudiar qué debilidades y discapacidades tiene cada uno, lo cual muchas veces es el primer paso para poder aportar una solución. El problema de los servicios nos invita a cambiar nuestra mentalidad y nosotros estamos dispuestos a aceptar ese desafío.
Mejores sanitarios, más felicidad para todo el mundo
Para finalizar, me gustaría decir algo sobre las cuestiones higiénicas que se plantean en los servicios sanitarios de los países en desarrollo. Hoy en día más de 2.500 millones de personas no tienen acceso a estos servicios en condiciones higiénicas. Unos 1.000 millones de personas no tienen otra opción que hacer sus necesidades en el exterior. Según datos de UNICEF, durante 2012 murieron 6,6 millones de niños menores de cinco años, siendo la diarrea la causante del 9 % de esas muertes (580.000 casos). Es un problema literalmente de vida o muerte que hasta ahora solía tratarse al margen de la problemática sanitaria que pudiera haber en nuestro país. Creo que es el momento de considerar ambas cosas a la vez.
Es nuestro deber conseguir que todos los seres humanos puedan disponer de sanitarios seguros y fiables en cualquier situación. No es un asunto tan difícil como podría parecer. Disponemos de buenas tecnologías, hemos acumulado mucha experiencia y nuestras vidas evolucionan a un ritmo increíble gracias al salto cualitativo experimentado en el campo de la información. Ese objetivo es perfectamente alcanzable si concentramos la atención en qué mejoras serían necesarias y ponemos los medios para solucionar de verdad los problemas.
Personas muy diversas procedentes de todos los países del mundo visitarán Japón con ocasión de la Copa Mundial de Rugby 2019 y de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Tokio 2020. Van a ser oportunidades para mostrar al mundo y someter a su evaluación lo que hemos conseguido en materia de ahorro de agua y energía, tecnologías de higiene, limpieza, tratamiento de aguas residuales y aprovechamiento de los excrementos como recursos, así como en los campos del diseño universal, la oferta informativa, el apoyo al usuario mediante voluntarios o el diseño de retretes de emergencia. Una vez sepamos qué valoración merecen los servicios sanitarios japoneses, estamos preparados para seguir trabajando y llevarlos a una nueva etapa de evolución.
(Escrito el 17 de noviembre de 2015 y traducido al español del original en japonés)
Fotografía del titular: “Participantes en el evento “Al baño, con amor”, una de las actividades de promoción eco-activas llevadas a cabo por el Japan Toilet Labo.

