Los obstáculos del proceso
Cuando estaba en la oposición en 2012, el PLD preparó un borrador de enmienda que se vertebraba sobre la modificación del artículo 9 de la Constitución para sustituir las Fuerzas de Autodefensa por un ejército de defensa nacional. Por más que la enmienda del artículo 9 sea su objetivo último, el primer ministro Abe no pretende conseguirlo de la noche a la mañana. Su estrategia consiste en empezar realizando ajustes para que los partidos del Gobierno y de la oposición puedan llegar a un amplio consenso, luego lograr que tanto la ciudadanía como la clase política se “familiaricen” con la reforma y, ya a partir de la segunda ronda de enmiendas, empezar a aplicar los cambios profundos que forman el núcleo de la postura del PLD. Se dice que Abe se conforma con dejar el legado de ser el pionero de la reforma constitucional y que no pretende ejecutar las reformas subsiguientes bajo su Gobierno.
En las filas del PLD hay quien defiende que los cambios que debe incluir la primera revisión de la Constitución son la añadidura de una disposición relativa a las situaciones de emergencia que refuerce la autoridad del primer ministro en caso de grandes desastres naturales, y la sustitución del criticado sistema de distritos electorales de las elecciones de la Cámara Alta por un sistema de representación regional. No obstante, la situación política actual presenta ciertos obstáculos para ejecutar dichas reformas.
El primer obstáculo es la pasividad del Kōmeitō —que forma la coalición del Gobierno junto al PLD— ante la reforma de la Constitución, que lastrará el acuerdo entre los partidos gobernantes. Como base del poder de la organización religiosa Sōka Gakkai, el Kōmeitō se ha mostrado siempre extremadamente prudente para con la revisión constitucional. Sin embargo, para diferenciarse tanto del reformista PLD como del antirreformista Partido Socialdemócrata, el Kōmeitō ha adoptado una peculiar postura que denomina kaken (refuerzo constitucional) y que promulga la necesidad de modificar el texto de la Constitución para reforzar ciertos puntos de acuerdo con las exigencias de los nuevos tiempos. Así pues, aunque forma parte del Gobierno, el Kōmeitō es reacio a que el PLD acelere el proceso reformista aprovechando su actual peso en la Cámara Alta. Yamaguchi Natsuo, presidente del Kōmeitō, insiste en que el apoyo del Partido Democrático —que lidera la oposición— es imprescindible para que la Dieta apruebe la propuesta del borrador de enmienda.
El segundo obstáculo es la férrea oposición del Partido Democrático a modificar la Constitución bajo la Administración Abe. El Partido Comunista y el Partido Socialdemócrata, que formaron un frente común con el Partido Democrático en las elecciones a la Cámara Alta de julio de 2016, se oponen de base a alterar la Constitución. En el Partido Democrático conviven diputados conservadores y reformistas, como el ex primer ministro Noda Yoshihiko y el ex ministro de Exterior Maehara Seiji, y diputados antirreformistas procedentes del antiguo Partido Socialista. Esa diversidad de posturas de sus miembros impide al partido tomar una dirección concreta sobre el asunto, por lo que por el momento se limita a declararse “contrario a enmendar la Constitución bajo la Administración Abe”.
Por el panorama político actual se intuye que es harto improbable que el Partido Democrático llegue a un acuerdo con el Gobierno sobre la Constitución en la sesión extraordinaria del próximo otoño. Resulta imposible predecir el tiempo que tardaría el PLD en obtener la colaboración del Partido Democrático aunque se lo propusiera. Si el primer ministro Abe desea acelerar el referéndum, seguramente tendrá que convencer al Kōmeitō y alinearse con las facciones de la oposición proclives a la reforma y con los diputados independientes afines para elaborar el borrador de enmienda y proponerlo en la Dieta.
Incluso en ese caso, la imposición de la voluntad del PLD al Kōmeitō podría originar fisuras entre ambos partidos. Asimismo, no hay duda de que el Partido Democrático y los otros tres partidos de la oposición exhortarán a la ciudadanía a oponerse a la enmienda constitucional. Igual que en el referéndum con el que Reino Unido decidió abandonar la Unión Europea, la opinión del pueblo se verá dividida en dos y el primer ministro Abe terminará arriesgando su Administración en un referéndum.
El dilema entre el conservar el poder y ejecutar la reforma
Cuanto más tiempo invierta Abe —por tener en cuenta la opinión pública y las repercusiones sobre su Gobierno— en obtener el apoyo de la oposición y convencer al Kōmeitō, más crecerá su dilema, ya que más se acercará al final de la legislatura de la Cámara Baja (diciembre de 2018) y reducirán opciones del tiempo de la disolución de dicha cámara.
Lo normal para un primer ministro es disolver la Cámara Baja en el momento más favorable para poder mantener el poder. Si Abe prioriza la reforma constitucional y le dedica todo el tiempo que requiere, estará limitando sus ocasiones para disolver la cámara. Si durante el proceso de reforma se le levantan fuertes vientos en contra, perderá la oportunidad de disolverla y su posición peligrará.
Por otro lado, si prioriza la conservación del poder de su Administración y disuelve la Cámara Baja en pleno proceso de enmienda de la Constitución, nada garantiza que pueda mantener esos dos tercios de apoyo parlamentario que ahora le ofrece el “Bloque para la Reforma Constitucional”. Y, sin ese apoyo, el primer ministro vería como su anhelada reforma se le escapa de las manos para siempre.
Antes de que finalice la legislatura de la Cámara Baja en septiembre de 2018, al primer ministro Abe se le agotará el tiempo como presidente del Partido Liberal Democrático (la normativa del partido le impide presentarse a un tercer mandato). ¿Qué camino tomará a partir del próximo otoño: se agarrará a su legado reformista lanzándose a impulsar la enmienda constitucional, o renunciará a ese legado y priorizará la victoria electoral disolviendo la Cámara Baja? Con el fin de su Administración cada vez más cercano, Abe se ve obligado a tomar una decisión mientras calibra los movimientos de la opinión pública y de la oposición.
Fotografía del encabezado: El primer ministro Abe asiste a una rueda de prensa celebrada en la sede del Partido Liberal Democrático de Tokio el 11 de julio de 2016, un día después de las elecciones a la Cámara Alta. (Cortesía de Jiji Press)