El género se expande a nuevos medios de entretenimiento
Los zombis no están relegados solo al cine y el manga; se han venido expandiendo a todo tipo de medios. Son famosos en el mundo entero por haber bailado en el vídeo promocional de Thriller, de Michael Jackson, una obra que aún hoy mantiene su influencia. En los ya mencionados USJ se organiza un baile basado en Thriller, con el mismo nombre, en el que participan miles de personas disfrazadas de zombis, y en el baile que acompaña al tema Crazy Party Night - Pumpkin no gyakushū (Loca fiesta nocturna - el contraataque de las calabazas), de Kyary Pamyu Pamyu, también se pueden distinguir movimientos salidos de Thriller. Incluso ha llegado al kabuki, en la obra Ōedo ribingu deddo (Los muertos vivientes del gran Edo).
He creado un gráfico que muestra el número de producciones cinematográficas con temática zombi desde la década de 1930 hasta la de 2000. (Nota: he recopilado el número de producciones de los escritos de referencia en japonés e inglés. Debido a las diferentes maneras de contabilizar el número de producciones entre las referencias existen décadas en las que hay grandes diferencias; sin embargo, se puede ver la tendencia al aumento o al descenso.)
A la luz de estos datos queda claro que las películas de zombis, que no paraban de ganar en popularidad hasta los ochenta, sufrieron un gran descenso en el número de producciones en los noventa, para volver a crecer con rapidez en la década de 2000. Una de las razones para este aumento la podemos encontrar en el videojuego Biohazard (Resident Evil, en Occidente), de la empresa japonesa Capcom. Tras su lanzamiento en 1996 se convirtió en un rotundo éxito, y dio lugar a una serie que continúa hoy día. Según la página web de Capcom, de sus cinco videojuegos que han superado el millón de unidades vendidas tres son de la serie Biohazard. También se trata de obras con fuerte influencia del cine de Romero, e incluso en el anuncio para televisión de Biohazard 2 se le pidió la dirección al propio Romero.
Aunque los videojuegos fueron un gran éxito, las adaptaciones cinematográficas que comenzaron a producirse en Estados Unidos en 2002 también gozaron de popularidad en Japón. En las películas la escala de la historia iba en aumento, hasta llegar a su conclusión en la sexta entrega (estrenada en Japón en 2017). En la actualidad no son muchas las películas de zombis que se llegan a emitir con cierta frecuencia en los canales digitales de televisión, pero las veces que esta serie ha hecho su aparición lo ha hecho para disfrute de un gran número de espectadores.
Por esa época fue cuando hicieron su aparición los “zombis que corren”, a través de cintas como la inglesa 28 Days Later… (28 días después) o la estadounidense Dawn of the Dead (El amanecer de los muertos), una de las posibles razones por las que el género zombi comenzó a vivir una época de renovado interés. Los zombis, por definición, son seres que se mueven despacio, y por lo tanto los desarrollos rápidos de las historias eran difíciles de conseguir.
¿Pero será solo esa la razón? Que aparecieron zombis de movimientos rápidos, y por eso muchos creadores y espectadores aceptaron gustosos el cambio… ¿No habrá otros motivos? Me gustaría considerar también el trasfondo social de estos últimos años, para tratar de contestar a esa pregunta.
Contagio: una metáfora para la expansión de los valores
Como hemos dicho antes Japón está tratando de mejorar su mercado turístico, y especialmente el turismo entrante (las personas que lo visitan desde otro país, y no los que viven en él). El turismo es una oportunidad para que el visitante intercambie su cultura con otras personas, pero al mismo tiempo se crea un ambiente propenso a las fricciones. Es lógico, teniendo en cuenta que se trata de culturas diferentes. En estos últimos años, por otro lado, la sociedad internacional, incluido Japón, sufre cada vez más ataques contra los valores y la propia existencia de personas que no poseen los valores de la mayoría, a través de métodos como el discurso del odio o la discriminación, algo que se está convirtiendo en un verdadero problema social. A medida que se van expresando más variedades de valores (mayorías contra minorías, capital y provincias, razas, orientación sexual…) más aumenta el antagonismo y la exclusión.
Si usamos los zombis como metáfora, podríamos decir que en este tipo de obras se describe una situación en la que poco a poco entra en la mente el concepto de que “zombi = cualquier desconocido”. Y de ese modo se llega inevitablemente a un momento en el que los zombis comienzan a correr. Se trata de la velocidad en la propagación de valores.
Considerando el posible momento en el que esa “infección” de valores humanos se aceleró, lo lógico es pensar que se trata de la aparición de Internet. En Japón, entre la década de los noventa y la del año 2000 el número de usuarios no dejó de crecer, a medida que Japón se convertía en una sociedad de la información.
En resumen, ciertos valores se transmiten a una velocidad pasmosa gracias a Internet. Un ejemplo de ello es el llamado “terrorismo casero”. Sus valores se propagan por la red, y los ciudadanos tienen miedo de que el vecino, con quien antes mantenían una relación amistosa, se convierta de pronto en un desconocido con el que no pueden comunicarse. O temen verse arrastrados ellos mismos por esa ola. Ese miedo es semejante al miedo que provocan los zombis.
Enfrentarse y coexistir con quienes son diferentes
Aunque no sean zombis en el sentido estricto de la palabra, sí que hay muchas obras de éxito que cuentan con monstruos de cualidades similares a los zombis. Entran en ese grupo, por ejemplo, Shingeki no kyojin (Attack on Titan), Tōkyō Ghoul o Ajin. Los monstruos que aparecen en estos títulos se asemejan a los humanos pero poseen ciertas características claramente diferentes. En Shingeki no kyojin se trata de gigantes devoradores de personas, en Tōkyō Ghoul de gules, que solo pueden alimentarse de carne humana, y en Ajin se trata de seres inmortales. Son todas obras de gran éxito en diferentes medios: manga, anime y película.
Las tres obras muestran los conflictos y esfuerzos que realizan los humanos para relacionarse con seres no humanos, y sus protagonistas se encuentran en la zona fronteriza entre ambos, obligados a experimentar ambos grupos de valores. Ninguno de los dos lados aparece en las películas como “los malos”, y ambos lados cuentan con individuos radicales y moderados.
¿Cómo podemos llevarnos bien con el prójimo en esta sociedad actual, en la que debemos convivir con personas cuyos valores difieren tanto de los nuestros? Para nosotros, que repetimos sin cesar nuestros ensayos y errores en esa pugna por la convivencia, las películas de zombis no dejan de ser un reflejo de nuestra realidad, y seguramente seguirán manteniendo su interés también para las generaciones futuras.
(Traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: Ueda Shin’ichirō en Kamera o tomeru na! (Producción: ENBU Seminar / Distribución: Asmic Ace, ENBU Seminar) ©ENBU Seminar.)



