Fukuzawa y el Gobierno Meiji, una relación fluctuante
La Restauración Meiji tuvo lugar cuando las fuerzas encabezadas por los señoríos de Chōshū y Satsuma lograron derrocar el Gobierno shogunal, que estaba en manos del clan Tokugawa, y unir en torno a sí a otros muchos daimios (señores feudales). En un principio, a Fukuzawa le preocupaba el hecho de que en el centro del Gobierno Meiji se encontrasen los hombres del señorío de Chōshū, que propugnaban la doctrina del sonnō-jōi (honrar al Emperador y expulsar a los extranjeros), pero cuando comprendió que el nuevo Gobierno continuaría con la política aperturista y modernizadora del extinto bakufu, no le escatimó su apoyo ya desde fuera de su estructura. Mantuvo una relación especialmente estrecha con Ōkuma Shigenobu, oriundo del feudo de Saga, y con Inoue Kaoru, del feudo de Chōshū, que preconizaban el modelo británico de modernización, así como con el kuge (noble cortesano) Iwakura Tomomi, impulsor del ferrocarril.
Aunque, como abanderado del bakufu que era, a Fukuzawa puede contársele entre los perdedores, hasta que Ōkubo Toshimichi (feudo de Satsuma) se hizo con el poder con motivo de las disensiones internas en torno a la idea de intervenir militarmente en Corea, sus seis condiciones de la “política de civilización” llevaban camino de ser cumplidas gracias a la actuación del ala más pro-anglosajona del Gobierno. Sin embargo, al iniciarse la era Ōkubo y propiciarse políticas de modernización de inspiración prusiana, los designios de Fukuzawa comenzaron a verse contrariados. Fukuzawa concedía un gran valor a la actividad económica libre del individuo, pero Ōkubo se posicionó a favor de una modernización llevada desde arriba y controlada por el Estado. En su libro Bunkenron (“Teoría de la descentralización”, 1877) y en el resto de sus manifestaciones previas al asesinato de Ōkubo (1878), siempre mantuvo su oposición a las ideas de este pese al riesgo de represión que su postura entrañaba.
Tras la muerte de Ōkubo el poder pasó de nuevo a manos de Ōkuma, aliado de Fukuzawa. Con la intención de ofrecerle el mayor apoyo posible, entre 1878 y 1881 Fukuzawa sacó a la luz un gran número de obras y esbozó un primer borrador de Constitución, conocido como Borrador Kōjunsha. Sin embargo, todas estas propuestas e iniciativas en pro de un modelo británico de modernización cayeron en saco roto al ser excluidos de las estructuras del Gobierno, a raíz de los sucesos de 1881, Ōkuma y otros responsables egresados de la academia Keiō Gijuku. La consecuencia fue que el Gobierno, liderado ahora por Itō Hirobumi (feudo de Chōshu), que seguía la línea de Ōkubo, continuó con su política de control y dominio estatal sobre la actividad política, económica y educativa.
Hacia un individuo autónomo, no dependiente del Estado
Además de crear la academia Keiō Gijuku, de la que salieron muchas mentes talentosas, como empresario Fukuzawa creó en 1882 el periódico Jiji Shinpō, desde el cual difundió sus opiniones sobre temas políticos, de actualidad, problemática social y de la mujer. Los sentimientos que Fukuzawa abrigó sobre el desarrollo de Japón a partir de la publicación de este periódico parecen haber sido bastante complejos. También para Itō, que controlaba el Gobierno, la independencia de Japón era un reto de la máxima importancia y en esto su pensamiento no se apartaba del de Fukuzawa. Pero en lo relativo a la promoción de un individuo autónomo o independiente, aquel no se mostraba tan partidario como este. Plenamente consciente de esto, Fukuzawa veía con preocupación la fragilidad de un Estado que no sentaba las bases de dicha autonomía.
Con la promulgación en 1889 de la Constitución imperial se instauró en Japón un régimen de inspiración prusiana, bajo el cual se creó un sistema educativo en el que la iniciativa privada quedaba supeditada a la estatal. Con la victoria en la Guerra Sino-Japonesa, la independencia del país pareció provisionalmente asegurada, pero todo tendía hacia una mayor dependencia del individuo respecto del Estado y esto fue motivo de honda preocupación para Fukuzawa. En Fukuō hyakuwa (“100 discursos de Fukuzawa”, 1897) así como en Fukuō jiden (“Autobiografía”, 1899), ambos publicados después de la citada guerra, todo gira en torno a la autonomía del individuo y esto es debido muy probablemente a esas circunstancias.
Fukuzawa murió en 1901 por una apoplejía, la segunda que sufría. Fueron 66 años de vida, 33 de los cuales transcurrieron antes y 33 después de la Restauración Meiji, punto de viraje de una época de gran agitación.
Fotografía del encabezado: Fukuzawa Yukichi hacia 1891. Este retrato fue tomado como base al imprimirse en 1984 los nuevos billetes de 10.000 yenes con su efigie. (Fotografía propiedad del Centro de Estudios Fukuzawa de la Universidad Keiō Gijuku)
