Tokio, 13 de octubre (Jiji Press)—El Gobierno japonés estudia incluir de forma explícita en los tres documentos de seguridad que revisará antes de que finalice el año una disposición relativa a la investigación y el estudio sobre la incorporación de submarinos de propulsión nuclear. No obstante, el debate está fuertemente impulsado por el momento político y aún no se ha determinado el objetivo de dicha medida. Aunque el Ejecutivo tiene previsto intensificar en breve las negociaciones con la coalición gobernante de cara a la revisión de estos tres textos, se anticipa que las discusiones atravesarán diversas dificultades.
El ministro de Defensa, Koizumi Shinjirō, declaró el día 9 en una rueda de prensa sobre la posesión de submarinos nucleares que “la necesidad de este debate es algo que la ciudadanía también comprende”.
Frente a los buques de propulsión convencional, los submarinos nucleares se caracterizan por una mayor velocidad y por su capacidad para permanecer sumergidos durante periodos prolongados. Koizumi recalcó que estas unidades “permiten llevar a cabo actividades garantizando al mismo tiempo un mayor nivel de seguridad para la tripulación”.
Sin embargo, dentro del Gobierno las posturas están divididas respecto al uso que se les daría en caso de ser introducidos.
Las funciones habituales de un submarino se dividen en dos: patrulla y ataque. Ante la reciente aceleración de las incursiones de la Armada china en alta mar, como en el Pacífico occidental, un alto mando de las Fuerzas de Autodefensa destacó las ventajas en materia de vigilancia: “Con buques de propulsión convencional, que solo pueden operar en aguas cercanas, resulta muy difícil realizar labores de rastreo hasta las inmediaciones de Guam”.
Por su parte, un alto cargo del Ministerio de Defensa argumentó su utilidad en el plano ofensivo si se equipan con misiles de largo alcance para capacidades de contraataque (capacidad de ataque a bases enemigas): “Permitiría una operatividad en la que normalmente permanecen ocultos bajo el mar y, llegado el momento, emergen a la superficie para golpear el cuartel general enemigo”.
Con todo, las opiniones son muy dispares y la realidad es que “no existe consenso alguno”, según reconoció una fuente gubernamental.
La inclinación del Gobierno a contemplar su investigación y estudio sin haber fijado siquiera su finalidad obedece en gran medida a la voluntad política. Según fuentes conocedoras del asunto, Koizumi se ha mostrado entusiasmado con la propuesta desde que asumió la cartera de Defensa, teniendo presentes a países como Australia y Corea del Sur, que ya han resuelto incorporarlos. Asimismo, el partido Nippon Ishin no Kai (Partido de la Innovación de Japón) propuso en junio su introducción “con urgencia”. Dentro del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) también hay voces que aceptan incluir esta mención: “Si se limita a la investigación y el estudio, no hay inconveniente”, afirmó una figura de peso de la formación.
No obstante, el elevado coste de construcción de los submarinos nucleares, que se calcula en billones de yenes, constituye un gran obstáculo. La necesidad de disponer de conocimientos especializados en reactores nucleares supone otra desventaja. A ello se añade la cuestión de su compatibilidad con la Ley Básica de la Energía Atómica, que consagra el uso pacífico de esta energía. En las filas del PLD también se escuchan críticas: “Todo plantea problemas. Investigarlo o estudiarlo es una pérdida de tiempo”, advirtió un miembro veterano, por lo que las negociaciones en torno a la redacción que se plasmará en los tres documentos podrían complicarse.

[Copyright The Jiji Press, Ltd.]