Toyohashi, prefectura de Aichi, 15 de octubre (Jiji Press)—Un café de la prefectura de Aichi ha instalado una antigua parada de autobús con un horario ficticio por la que no pasa ningún vehículo, en una de las primeras iniciativas de este tipo basadas en la llamada “mentira benevolente” para personas con demencia, una práctica que se está extendiendo por todo el país.

Según explica Sugino Tomoka (56 años), presidenta de Pokapoka no Mori, la organización sin ánimo de lucro que gestiona el café Anki, la idea de estas paradas surgió en Alemania. Al conocer casos de residencias para personas con demencia en las que quienes intentaban regresar a sus hogares recobraban la calma mientras esperaban el autobús, recuerda haber pensado: “Acompañarlos mediante una mentira benevolente me pareció una idea maravillosa”.

Aunque en el café Anki no vive nadie, sus responsables quisieron instalar una de estas paradas como símbolo del establecimiento. Para ello, solicitaron a la empresa ferroviaria Toyohashi Tetsudō, con sede en la misma ciudad, una señal de parada de autobús que iba a ser desechada como chatarra y la colocaron en 2021.

A medida que la iniciativa fue ganando notoriedad, Toyohashi Tetsudō comenzó a recibir numerosas solicitudes de colaboración de hogares de grupo y otros centros asistenciales. Hasta la fecha, la compañía ha proporcionado señales a 15 centros. Entre los testimonios recibidos, algunos destacan que, cuando se propone a los residentes esperar el autobús, estos sienten que se comprenden sus deseos y logran tranquilizarse. Aunque hay quienes expresan reservas ante el uso de una situación ficticia, Akagawa Keiko, responsable de la empresa, defiende la iniciativa: “Ayuda a cuidar de las personas con demencia y reduce la carga de quienes las atienden. Queremos seguir proporcionando estas señales”.

Uno de los centros que ha observado resultados positivos es el hogar de grupo Aichi no Mori, también situado en Toyohashi. En junio instaló una parada y un banco con la colaboración de Toyohashi Tetsudō. Desde entonces, unas diez personas la utilizan a diario, entre ellas residentes que salen a pasear. Algunos llegan a acudir hasta tres veces al día. Su administradora, Nishiguchi Hiromi, explica: “Cuando les decimos que el autobús no viene y que podemos volver en otro momento, regresan a sus habitaciones. Algunos incluso se olvidan por completo de que estaban esperando”.

Estas paradas de autobús ficticias se están extendiendo por todo Japón gracias a la colaboración de numerosas empresas de transporte. La difusión de la iniciativa también ha atraído a niños al café Anki, lo que ha favorecido el contacto entre generaciones y su interacción con las personas con demencia que acuden al establecimiento. “La parada de autobús también se ha convertido en un lugar donde sentirse parte de una comunidad”, señala Sugino, satisfecha con la acogida de la iniciativa.

Vivir con demencia

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