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Las ciruelas de Nankōume comienzan a madurar en mayo y alcanzan su punto de maduración cuando la piel se torna amarilla.
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En la época de recogida, los campos de los ciruelos desprenden un aroma dulce y afrutado.
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Las ciruelas caen de los árboles por sí solas. La parte roja es la que ha estado más expuesta al sol.
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Los campos de ciruelos se encuentran en pendiente. La fruta que se recoge se transporta por ellos en un vehículo monorraíl. En el centro de la imagen, vemos como Hosokawa Akihiro, de la fábrica de Shōkibai en Minabe, ayuda en la tarea.
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Gran recogida de ciruelas maduras.
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Se comprueba que las piezas no tengan marcas u otros defectos.
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Las ciruelas se separan por tamaño con la ayuda de una máquina.
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Se emplea sal cruda en lugar de refinada. Al cabo de cuatro o cinco días, el tanque se llena de vinagre.
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Umeboshi llevado a Shōkibai por los productores de ciruelas. Las ciruelas secas pueden aguantar muchos años si se guardan en un recipiente hermético en un lugar frío y oscuro. De este modo, se evita que se sequen en exceso.
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Instalaciones de Shōkibai en Minabe. El lavado con agua activada se realiza a máquina.
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Instalaciones de Shōkibai en Minabe.
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Grandes cantidades de ciruelas secas después del lavado final a mano.
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La proporción de sal se rebaja en los distintos tanques, en los que, al mismo tiempo, se da sabor a las ciruelas secas con miel o shiso, entre otros condimentos.
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Se realiza otro control de calidad después de darles sabor a las ciruelas, antes de empaquetarlas.
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Las ciruelas secas se envuelven tras pasarlas por la máquina para detectar posibles sustancias extrañas.
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Ciruelas secas con sabor a miel antes de su empaquetado.
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Ciruelas secas de la 'talla' 5L, con más de 48 milímetros de diámetro. Una caja de diez unidades cuesta la friolera de 5.400 yenes (imagen cortesía de Shōkibai).