El mundo del 'washi': 1. Un papel que dura mil años
-
Papel de la variedad torinokogami, utilizado principalmente en pinturas del género nihonga (literalmente, “pintura japonesa”). La rebaba se corta con un cuchillo especialmente diseñado para ese uso.
-
El papel se despega del panel escurridor y las láminas van superponiéndose (izquierda). El bastidor que sujeta el escurridor se eleva y se agita suavemente para que las fibras se distribuyan y la lámina resultante sea de grosor uniforme (centro). El método tradicional de formar el papel agitando el bastidor para distribuir la fibra y expulsar el agua sobrante (nagashizuki) es una dura labor que se realiza en contacto con el agua fría (derecha).
-
Dos operarios de larga experiencia sincronizan sus movimientos en la elaboración de una gran lámina de papel. Entre lámina y lámina se coloca un tejido para facilitar su separación. El taller dispone de grúa para elevar el pesado bastidor que sustenta el panel de escurrido.
-
Las impurezas presentes entre las fibras se retiran cuidadosamente. A los avezados ojos de los operarios no escapa ninguna imperfección ni coloración extraña.
-
La operación de retirar las impurezas obliga a estar agachado durante largas horas, con las manos metidas en la gélida agua. Las operarias van bien pertrechadas para mantener la temperatura corporal.
-
El papel de la variedad torinoko recién terminado su proceso de fabricación. Su nombre (“hijo de pájaro”) proviene del parecido de su color con el de los huevos de las aves.
-
Los utensilios: el panel escurridor (sukisu) colocado sobre el bastidor que lo sujeta (sukigeta).
4 / 7