A la izquierda, el cubo que se utiliza para recoger la savia. A la derecha, la materia prima de la laca. La laca sin refinar, de la que se eliminan las impurezas de madera, se remueve para darle una textura homogénea. Luego se calienta para evaporar el agua que contiene y se obtiene la laca refinada, semitransparente y viscosa.