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La vieja casa con más de dos siglos de historia, cuyo edificio principal tenía cubierta de paja, ha resucitado como la pensión Yosabei gracias a la reforma realizada por la firma Karl Bengs. El edificio de la derecha, ya en desuso, es un viejo almacén de aperos de labranza.
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El llamativo conjunto de pilares y vigas de una casa antigua reformada, un espacio en el que se siente la presencia de todas las generaciones familiares que han habitado la casa.
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A petición de los Nakatsuka, el estudio de arquitectura de Karl Bengs utilizó en la fachada de la casa rehabilitada el mismo tono naranja de su sede social.
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La habitación de la planta superior, con ventanas en tres lados, es muy recomendable por su luz y su buena ventilación.
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Nakatsuka Shūko y Yūki con su hija Kiharu frente a la puerta del minshuku Yosabei.