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Arriba, a la izquierda, el Museo Municipal de Rikuzentakata; a la derecha, vista de conjunto del Museo de los Océanos y las Conchas. Abajo, a la izquierda, estado en el que quedó el museo municipal; a la derecha, interiores destruidos de ese mismo edificio.
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Transporte de la ballena disecada, apodada “Tsucchy” por los niños del barrio. Es el ejemplar disecado más grande de Japón.
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El tratamiento de estabilización del patrimonio cultural dañado sigue llevándose a cabo en el depósito provisional (actualmente, museo provisional) habilitado en una escuela de primaria clausurada. Arriba, a la izquierda, labores de desbacterización de materiales de papel; a la derecha, lavado; abajo, lavado de materiales arqueológicos.
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“No te lleves los materiales del museo. Son un tesoro que nos ayudará a reconstruir la naturaleza, la historia y la cultura de Takata. El Consejo de Educación Municipal”, dice este papel que fue hallado en el lugar. Fue escrito por alguien que utilizó el nombre del consejo para dar más fuerza a su petición. Muchos de los miembros del consejo fueron víctimas del desastre y entre ellos no había nadie que pudiera dejar este mensaje. Pero su significación es, precisamente por eso, muy grande. (Fotografía: Maekawa Saori)