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Vistas de Shin’yoshiwara, en Edo (1860; colección privada), de Utagawa Hiroshige II. El barrio medía 266 metros de largo y 355 de ancho, se hallaba cercado por un foso y, excepto en festividades especiales, su único acceso era la gran puerta central. En la avenida con cerezos, llamada Nakanochō, estaban las casas de té que publicitaban los prostíbulos.
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Senju, de Izumiya, Edochō-Itchōme, obra de Keisai Eisen (1821; colección privada). El complicado peinado lleno de ornamentos y el kimono glamuroso que viste la protagonista del cuadro embelesaba incluso a las mujeres. Las letras pequeñas bajo el título rezan “Shikano Kanoko”, nombre de la kamuro que acompaña a la oiran.
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Izuki de Kakusenrō, en Shin’yoshiwara (1869; colección privada), de la serie Ocho escenas del barrio rojo de Utagawa Kunisada II. Se trata de un raro ejemplo de retrato de una mujer de compañía en formato horizontal. La luna brilla sobre la calle Nakanochō, vista desde la gran puerta de acceso a Yoshiwara.
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Kakusenrō (1863; colección privada), de Ochiai Yoshiiku. El cuadro representa a las prostitutas del establecimiento Kakusenrō con sus vistosos atuendos.