Ryūkyū: una originalidad nacida de la fusión
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Documento I de la casa Dana: Nombramiento del representante oficial para el buque Takara-maru. Mediante este documento, el rey de Ryūkyū acredita a la tripulación del buque Takara-maru, enviado a China. Este género de documentos recibía en aquella época el nombre de go-shuin (“sellado en rojo”). Junto al texto escrito en el silabario japonés hiragana aparece una datación histórica de estilo chino y el doble sellado en la parte superior a izquierda y derecha recuerda también el estilo chino (Colección del Museo Histórico y de Arte Prefectural de Okinawa).
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Escena de la obra Nidōtekiuchi, una de las piezas emblemáticas del teatro kumiodori. Los hijos del difunto Gosamaru, prototipo del vasallo leal, vengan la muerte de su padre, una historia ficticia basada en hechos reales relacionados con la sublevación contra el poder real protagonizada por Amawari en el siglo XV. (Imagen cortesía de Teatro Nacional Okinawa.)
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Escena de la obra Nidōtekiuchi, en la que se ven, a la izquierda, los dos hijos de Gosamaru, que vengarán la muerte de su padre a manos del ambicioso Amawari (derecha), sublevado contra el poder real. (Imagen cortesía del Teatro Nacional Okinawa.)
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Bandeja de laca negra con incrustaciones de nácar formando nubes y dragones. Datada entre los siglos XVIII y XIX. En el centro de la bandeja, los dragones portando la mítica piedra chintamani y la nube irisada de los buenos auspicios, elementos ambos de la tradición budista. (Colección del Museo de Arte de Urasoe)
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Paisaje okinawense en el que puede verse todavía cómo fueron rediseñadas las aldeas a partir del siglo XVIII siguiendo las ideas del feng-shui. Son típicas las plantas cuadriculadas y las hileras de fukugi (Garcinia subelliptica) alrededor de los jardines de las casas, que quedan así protegidas de los tifones. (Fotografía del autor del texto)
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Figura de un shīsā, animal mitológico que se popularizó a partir del siglo XVIII como protector de casas y aldeas. La costumbre de colocarlos sobre los tejados de las casas no comenzó hasta la segunda mitad del siglo XIX. (Fotografia del autor del texto.)
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A la izquierda, una piedra con la inscripción sekikantō, con la que se conjuran los malos espíritus, siguiendo la creencia china. Se coloca en cruces y bifurcaciones de caminos. (Fotografía del autor del texto.)
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Tumba familiar en forma de caparazón de tortuga (kamekōbaka). Este tipo de panteón que aloja los restos de toda la familia apareció en la segunda mitad del siglo XVII, y al parecer fue creado sobre modelos propios de la provincia sudoriental china de Fujian. (Fotografía del autor del texto.)
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Vestido bingata con aves míticas y peonías, usado por jóvenes miembros de la familia real de Ryūryū antes de llegar a la mayoría de edad. Para lograr este bello amarillo se utilizó como tinte el oropimente, un sulfuro venenoso (colección del Museo Histórico de Naha).
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