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Cuentas de oración irataka y odaiji. Las primeras llevan colmillo de jabalí y cuerno de ciervo a modo de talismán, así como monedas antiguas para costear la barca que cruza el río Sanzu para acceder al más allá. El odaiji es un cilindro de bambú que contiene un fragmento de sutra y que se lleva colgado en la espalda para ahuyentar a los espíritus malignos. ©Watada Aya.
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El monte Osore. ©Watada Aya.
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Los Kawara-jizō de Kawakurasai. Hay más de 2000 estatuillas entre el Jizō-dō (pabellón de los jizō) y sus alrededores. ©Watada Aya.
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Nakamura Take (izquierda) y Matsuda Hiroko. La segunda efectúa un ritual ahora muy infrecuente, el oshirasama asobase, que consiste en “despertar” a los dioses manejando los muñecos oshirasama que se veneran en todas las casas en enero. ©Watada Aya.