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El manto rosa pálido de los cerezos en plena floración sobre el fondo de las plácidas aguas del estrecho de Onomichi, una perfecta combinación. En el centro, el Museo Municipal de Bellas Artes.
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El estrecho de Onomichi con el Gran Puente de Shin-Onomichi al fondo, visto a través de los cerezos en flor del parque de Senkōji.
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Las rocas Meoto, en el monte Senkōji, con una figura mitológica grabada en una de ellas.
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La Kagamiiwa (roca Espejo), descubierta en los últimos años.
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La ladera del monte Senkōji, con la Tama-no-iwa (roca Bola) visible entre el arbolado, vista desde la cabina del teleférico.
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Onomichi ofrece muchas calles en pendiente tan pintorescas como esta.
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El complejo ONOMICHI U2, construido aprovechando unos almacenes portuarios.