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El festival más grandioso de la prefectura, con un magnífico desfile.
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Las bailarinas Miss Sansa practican diligentemente durante dos meses después de ser seleccionadas. Al frente de la procesión pueden al fin mostrar el fruto de su trabajo.
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El santuario más antiguo de la ciudad, el santuario Mitsuishi. Famoso por la danza Sansa y la leyenda de las huellas del ogro, que dio origen al nombre de la prefectura Iwate (literalmente “roca de las manos”).
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La final cuenta con un gran desfile conmemorativo del récord mundial, y un baile en círculo abierto a todos, que une a todo el recinto.
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La actuación de taiko más agotadora de Japón.
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En el centro comunitario los lugareños colaboran para preparar tambores y adornos.
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Los niños, con adornos florales, siguen el ritmo de la música.
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Sin dejarse intimidar por la lluvia ni el calor, los presentes se sumergen en la danza.
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Se debe mantener un ritmo potente y un paso ligero hasta el final.
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El primer día cuenta con magníficas actuaciones de percusión como principal atracción. Las carrozas del segundo día son muy lujosas, y el festival está designado como Importante Bien Cultural Intangible de Japón.
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Dos percusionistas sobre el tambor, y otros dos sobre la superficie de percusión: las verdaderas estrellas del festival. Los músicos fabrican sus propias baquetas con madera de sauce.
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Se desata una feroz batalla mientras los asistentes luchan por acercarse al okoshidaiko.
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La acrobacia conocida como “libélula” también es digna de mención.
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El segundo día trae un cambio radical hacia un ambiente espléndido y tranquilo. Las calles se llenan con carrozas coloridas y lujosas, una por cada localidad, y se celebran también espectáculos de marionetas mecánicas y kabuki infantil.