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Uno de los momentos más destacados es el issei zuri (“arrastre colectivo”), en el que todos los participantes se reúnen el primer día y bailan agitando borlas de cinco colores, que cuelgan como una especie de flequillo.
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Izquierda: los participantes hacen sonar una vara con un aro metálico. Derecha: sombrero eboshi, con forma de cabeza de caballo, que presenta motivos auspiciosos como Ebisu (el dios de la pesca y la suerte) o Daikokuten (dios de los cocineros, granjeros y banqueros).
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La inauguración tiene lugar con las ofrendas del Enburi en el santuario de Shinra, situado en la cima del monte Chōja.
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Unos niños maquillados realizan un número artístico. La dotera de vivos colores que llevan puesta es una prenda de abrigo típica de las regiones nevadas.
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También hacen una hábil demostración de las técnicas de la “cortina de bolas”.
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El primer día del festival no hay clases en las escuelas, y participan muchos niños.
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Un momento humorístico del espectáculo.
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El Funamochi es una ceremonia de celebración anticipada, y también un rito de iniciación para los más pequeños.
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Tarō (a la izquierda), el protagonista de la “siembra”, con su padre. Utilizan ramas de árbol a modo de aperos de labranza.
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Un toro salvaje pone en aprietos a Tarō. En la máscara figura la inscripción “An’ei 10 (1781)”, lo que da testimonio de la antigüedad del festival.
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Simulacro de la siembra de arroz con ramitas de pino atadas a modo de plántulas de arroz.
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El dios del arrozal protege el crecimiento del arroz y de los niños.
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Las jóvenes saotome plantan el arroz y rinden culto al dios del arrozal.
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Recreación del arado shirokaki con bueyes.
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Las saotome llevan un sombrero de junco y un kimono teñido de intenso azul marino.
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Los sanbai-san entonan las canciones de la siembra del arroz.
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Imágenes de un evento de 1954 captadas por el fotógrafo folclórico Haga Hideo. En aquella época, el evento reunía a más de 200 personas.