El gigantesco acantilado de roca se alza imponente. Fotografía: Ōsaka Hiroshi.
Hashidatedō se construyó como incrustado en el gran acantilado rocoso. Fotografía: Ōsaka Hiroshi.
Se puede disfrutar de un café o un helado en la cafetería del recinto del templo mientras se contempla el colosal acantilado. Fotografía: Ōsaka Hiroshi.