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El área de rezo frente a la pared de roca, con su suelo cubierto de piedras blancas, tiene aspecto de antiguo lugar ritual. (Fotografía de Ōsaka Hiroshi)
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Una atmósfera sencilla y poderosa reina en el recinto del santuario. (Fotografía de Ōsaka Hiroshi)
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Desde la antigüedad se cree que las piedras redondas son hogar de espíritus divinos. Se dice que esta piedra redonda es la más grande de la región de Nanki-Kumano. (Fotografía de Ōsaka Hiroshi)
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Tres pendones ornamentales o minagare no hata cuelgan de una cuerda que va desde la parte superior de la pared sagrada hasta un pino en los terrenos del santuario. (Fotografía de Kitazaki Jirō)