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Puerta sanmon del templo Kenchō, Propiedad Cultural de Importancia junto con el pabellón principal, la sala de enseñanzas, que en esta imagen se ve al fondo, y la puerta del estilo karamon.
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Vista de los edificios alineados que conforman el magnífico Kenchō-ji desde una colina situada en la zona más al fondo del complejo religioso.
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Enebro chino gigante plantado en el camino que conduce al templo.
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El campanario, cuyo tejado es de paja, alberga una campana declarada Tesoro Nacional.
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La principal estatua del Kenchō, un bodhisattva jizō, tiene una altura de unos cinco metros, pedestal incluido. La sala que lo alberga está en obras hasta julio de 2027.
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El jardín del templo Kenchō, configurado en torno a un estanque, es un enclave pintoresco declarado Sitio Histórico de Japón. A día de hoy carece de puente.
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Los platos elaborados con rábano japonés son esenciales en la cocina budista.
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Cada enero los monjes visitan a los productores de daikon de la península de Miura para pedirles los rábanos japoneses con los que luego elaboran takuan.
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Peonías en el camino que conduce a la sala de meditación. Visitar semejante lugar sagrado durante la plena floración de estas es una experiencia única.
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Las sesiones de meditación, que se llevan a cabo los viernes y los sábados, empiezan a las 15:30 —hay que llegar 15 minutos antes— y duran una hora. No es necesario reservar ni pagar, salvo la propia entrada al templo. Si se pide con antelación, se puede utilizar una silla y ahorrarse así la preocupación que conlleva tener que sentarse directamente en el tatami.