-
En 1868, debido a la promulgación del decreto que separaba el sintoísmo del budismo (Shinbutsu Bunri-rei), quedó abolido como una construcción perteneciente al templo y pasó a manos privadas. Más tarde, en 1890 se llevó a cabo una restauración a gran escala, pero la estructura principal heredó la estructura original.
-
Si se mira desde un lateral, se reconoce fácilmente su forma de caracola marina. Los aleros y ventanas inclinados resultan muy interesantes.
-
El giro de la hélice ascendente visto desde la entrada del Sazaedō. Las tablas cruzadas colocadas sobre el piso evitan el deslizamiento.
-
La pendiente ascendente parece un remolino vista desde arriba. Además de ser extremadamente empinada, los tablones del piso se inclinan hacia el centro de la torre, lo cual hace que se pierda el equilibrio.
-
En el techo de la parte superior los peregrinos han dejado pegadas una enorme cantidad de senja-fuda (adhesivos votivos) como señal de su visita al templo.
-
El puente arqueado Taikobashi en la cúspide. Es un truco óptico que ayuda a ocultar cómo se han invertido las pendientes hacia arriba y abajo.
-
Solo hay tres puntos en todo el pabellón donde se puede ver la pendiente opuesta.
-
Una estatua de madera del monje principal Ikudō, el diseñador del Sazaedō, saluda a los visitantes en la entrada de la torre. ¿Qué tipo de capacidad intelectual tuvo realmente?
-
De camino a las tumbas del Byakkotai se puede disfrutar de una vista panorámica del Sazaedō.